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Dios conoce tus límites

DIOS CONOCE TU LIMITE. Cuál es tu tormenta?

«Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes, como cristianos que son»1 Tesalonicen 5:18.

 

Cuando las circunstancias difíciles llegan, lo primero que muchos se preguntan es ¿Por qué me sucede esto a mí? En los malos momentos la gente espera que Dios les de una explicación del porqué de la situación.

 

Muchos argumentan«Señor yo te sirvo, yo me porto bien, entonces ¿por qué me pasa esto a mí?» Incluso, hay quienes se preguntan en qué han fallado para que tal mal les acontezca.

 

El apóstol Pablo expresó: «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese»1 Pedro 4:12.

 

Entiéndase que ninguna cosa sucede fuera de la voluntad de Dios; Él conoce todo lo que ocurre y tiene un propósito tanto para las cosas buenas como para las malas.

 

«para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo»1 Pedro 1:7.

 

Muchos grandes hombres de la Biblia pasaron por situaciones desfavorables, entre ellos Job, quien después de perderlo todo expresó que es necesario recibir de Dios tanto lo bueno como lo malo. Dando a entender que las cosas no siempre van a estar bien, pero que es necesario aceptar que todo proviene del Señor.

 

«Pero Job le respondió: —No digas tonterías. Si aceptamos todo lo bueno que Dios nos da, también debemos aceptar lo malo. Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no pecó contra Dios diciendo algo malo»Job 2:10.

 

«Dios conoce tu límite» «Ninguna situación es más fuerte que tú, Dios comprende tu límite y sabe que el peso que llevas, es exactamente el que puedes soportar».

 

Dios sabe cual es la capacidad de cada persona, pues dice en su palabra que Él no pone cargas imposibles de soportar, sino que a cada uno da de acuerdo a su capacidad, como lo dice en 1 Corintios 10:13.

 

Por muy fuerte que sea la situación Dios espera que las personas acepten su voluntad y que decidan confiar en Él, esto implica rechazar las quejas y las murmuraciones y agradecer a Dios por todas las cosas tanto buenas como malas.

 

    Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios que le permitiera mandar sobre la naturaleza para que -según él– le rindieran mejor sus cosechas, ¡Y Dios se lo concedió!

 

Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.

 

Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

 

Pero Dios le contestóTú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan”.

 

Muchas veces nos sucede como a este campesino, queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, sin nada de problemas, cosa que no está mal, pero a veces es necesario «las tormentas para limpiar aquello que impida una buena cosecha».

 

El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas y las hacen crecer.

 

Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros.

 

LO IMPORTANTE NO ES HUIR DE LAS TORMENTAS, SINO TENER FE Y CONFIANZA EN QUE PRONTO PASARÁN Y NOS DEJARÁN ALGO BUENO EN NUESTRAS VIDAS.

 

Habacuc 3:17-19: «Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos; aunque mienta la obra de la oliva, y los labrados no me den ni para mantenerme. Aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales; con todo eso yo me alegraré en el Señor y me gozaré en el Dios de mi salvación. El Señor es mi fortaleza… y me hará andar sobre alturas». Habacuc es uno de los profetas menores, y si hay algo curioso en este libro es que, a diferencia de los otros profetas, este fue el profeta que hablo con Dios, y Dios le respondió, a diferencia de los otros profetas que hablaron de lo que Dios les dijo que hablarán. Propósito: Mostrar como el profeta resolvió su problema de fe, frente a las aparentes dificultades que obstaculizan el cumplimiento de las promesas de Dios. Estas dificultades son abordadas y solucionadas a la luz de la permanente revelación de Dios; y el profeta cierra su profecía con un salmo de gozosa confianza.

 

Nahúm 1:7 «Bueno es Dios para fortaleza en el día de la angustia; y conoce á los que en él confían.» Isaias 43:2 «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.»

 

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PR HORACIO LEÓN

 

 

Cuales son tus armas en esta guerra?

 

El mundo material se rige por leyes naturales, las cuales no pueden ser violadas. Sin embargo existe un mundo espiritual, en el cual las leyes naturales no tienen efecto. Este mundo espiritual está regido también por leyes y quienes vivan en este mundo deben regirse por ellas.

 

El ser humano es un cuerpo material y vivimos en este mundo tangible, pero a la vez somos espíritu. Dios nos ha creado así y podemos tener comunión con Él. Sabemos que Dios es espíritu y su palabra nos dice que los que le adoramos lo hagamos en espíritu y en verdad (Juan 4:24). Pero en el mundo espiritual no todo se trata del bien. Existe una guerra espiritual entre el bien y el mal, entre los hijos de Dios y el enemigo de nuestra fe. Nuestra alma está en juego y el diablo quiere que nos perdamos con él. Pero Dios nos ama tanto que no quiere que nadie se pierda sino que seamos más que vencedores en esta guerra espiritual.

 

¿Estamos preparados para pelear esta guerra? ¿Los ataques del enemigo pueden hacernos daño? El diablo usa todas sus artimañas, todos sus trucos para atacar a los hijos de Dios y estos deben estar preparados para no permitir que esos ataques hagan el daño que buscan.

I. La hechicería y brujería

 

En el mundo podemos encontrar prácticas que buscan la manipulación de las cosas, la manipulación de las personas. Estas prácticas oscuras pretenden obtener resultados en beneficio de alguien o algo y en perjuicio de otros.

 

El mundo quiere cambiar la realidad y buscan maneras de hacerlo, aunque así tenga que hacer cosas alejadas de la luz. Esto es algo que no está en consideración por parte de los cristianos nacidos de nuevo, pues la luz ha venido a ellos. Pero el mundo, que es contrario a los hijos de Dios, pretende usar todas sus armas para dañar a los cristianos.

 

¿Pueden estas personas y estas armas afectar a los hijos de Dios? Antes de responder veamos lo que dice Dios acerca de la hechicería o brujería.

 

a. Es contraria a Dios (2 Reyes 17:17)

 

Debemos saber que estas prácticas son una realidad, no son invenciones de algunos sino prácticas reales que son usadas constantemente para hacer daño, para tratar de manipular la realidad.

 

En este pasaje del segundo libro de Reyes vemos cómo el pueblo de Dios se entregó a las adivinaciones y realizaron rituales dedicados a otros dioses. Pero la parte final del versículo nos dice que esto provocó ira a nuestro Dios. El practicar la brujería, la hechicería, la adivinación, los agüeros son cosas que no solo desagradan a Dios, sino que le provocan ira. Dios se enoja contra quienes practican tales cosas. De esta manera, sabemos que quienes practican tales cosas no proceden de Dios, sino que son contrarios a Él.

 

El enemigo intenta engañar a los hijos de Dios cuando los hechiceros mencionan el nombre de Dios y proclaman que actúan en Su nombre, pero sus actos dicen lo contrario. Dios es poderoso y no necesita de ningún hombre que haga su trabajo. Nadie que realice prácticas de este tipo es de Dios.

 

b. Son obras de la carne (Gálatas 5:19-21)

 

Como mencionamos anteriormente Dios es espíritu y quienes le adoran lo hacen en espíritu y verdad. Quienes adoran a Dios no andan en las cosas de la carne sino en las cosas del Espíritu

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En este versículo nos damos cuenta que la idolatría y la hechicería están consideradas como obras de la carne. Al final del versículo veintiuno el Señor nos advierte que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Identificamos a quienes andan en el espíritu y quienes andan en la carne por medio de este listado que encontramos en la palabra de Dios, debemos examinar si las cosas proceden de Dios o son obras de la carne. Si somos hijos de Dios no debemos practicar estas cosas, para que nuestro Padre se agrade de nosotros debemos en su lugar tener el fruto de su Espíritu.

 

c. Usada por el diablo para afligir a los cristianos (1 Reyes 19:2)

 

No es un secreto que el enemigo quiere ver destruidos a los hijos de Dios. Si vemos el ejemplo de Job nos damos cuenta que el enemigo siente celos de cómo podemos acercarnos al Señor, de cómo recibimos de su gracia eterna.

 

En 2 Corintios 4:8-12 leemos que los cristianos somos atacados y nos encontramos atribulados, angustiados, en apuros, perseguidos, derribados. Esto es por causa de los ataques del maligno. Aún hombres de una fe fuerte tuvieron que huir, como fue el caso de Elías cuando fue perseguido por Jezabel.

 

d. Usada para gobernar al mundo (Efesios 6:12) LUCHA CONTRA SANGRE

 

En la biblia encontramos que nuestra lucha no es carnal, no es con espada ni con ejércitos, sino que es una lucha que se lleva a cabo en las regiones celestes. Es una guerra espiritual para la cual debemos estar preparados y saber cómo defendernos de los ataques que buscan destruir a los hijos de Dios.

 

La palabra nos dice que existen huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Estas huestes en las regiones celestes son quienes gobiernan este mundo. Son quienes manipulan a los incrédulos de este mundo para hacer las obras del diablo y que no les resplandezca la luz de Cristo (2 Corintios 4:4)

 

II. Dios es superior a todo

 

La brujería y la hechicería son una realidad, y no se deben tomar a la ligera. Estas son usadas por el enemigo para atacar, para destruir, para gobernar el mundo, para que abunde la maldad en este siglo.

Pero estas prácticas no pueden afectar a Dios. Estas prácticas son contrarias al Señor y no tienen efecto alguno sobre Él. Porque Dios es superior a todas las cosas y todo se sujeta a Su voluntad perfecta.

 

a. Todo sujeto a Cristo (1 Pedro 3:22)

 

Jesucristo murió y resucitó, fue recibido en el cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre. Esta es la victoria de Cristo en la cruz, ahora le están sujetos los ángeles, autoridades y potestades. Todo está sujeto a Cristo, el autor y consumador de nuestra fe. De Él es la victoria sobre todas las cosas, Él venció en la cruz del Calvario.

 

III. La victoria de Cristo

 

Ya vimos que Dios es superior a todo y en Él está la victoria. Pero además debemos saber que a Jesús le fue dada toda potestad. Él tiene toda autoridad sobre todo. Ahora somos salvos por el sacrificio de Cristo en la cruz.

 

a. Toda potestad es de Él (Mateo 28:18)

 

No hay nada que se escape del control del Señor, de nuestro Señor. En las manos de Cristo está la autoridad sobre el universo, suya es la victoria.

 

b. Nos ha dado potestad (Lucas 10:19) OS DOY POTESTAD…

 

Con esa autoridad que solo Cristo tiene, recibimos de Él la potestad de hollar serpientes y escorpiones. El Señor nos da autoridad y nos advierte que nada nos dañará.

 

Conclusión

 

Todo cristiano nacido de nuevo, que es temeroso de Dios puede estar seguro, puede estar tranquilo en las manos de Dios. Nada nos dañará, ninguna arma prospera contra los hijos de Dios.

 

Pero debemos estar sometidos a Dios y dispuesta la armadura del Señor para pelear la batalla espiritual.

 

El enemigo nos atacará, pero podemos estar seguros en Dios, Él ya ha vencido y suya es la victoria sobre todas las cosas. No hay potestad, no hay autoridad que pueda enfrentar al Rey de reyes y Señor de señores. Nuestro Padre es el Rey.

 

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Fracasos Motivacionales (Cambia debilidad por fortaleza)

Sin dudas que cada uno de nosotros pasamos, transitamos, vivimos momentos de «fracasos» en esta vida. Y tambien sabemos que cada uno de ellos nos dejan marcas muy profundas que calan hondo en nuestra existencia. Pero hoy vendo de parte de Dios a entregarte una Palabra que viene a «Reconocer la existencia de los fracasos», pero mas aun, ver que todo depende como tomemos esos «fracasos», si para sendas de DEBILIDAD o MOTIVACON PARA LOGRAR OBJETIVOS. Veamos juntos la Biblia y examinemos nuestras vidas a la luz de ella. Solo asi podremos comprende lo maravilloso de Dios, aún en momentos de dificultad.

 

“No dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad”. (Deuteronomio 21:33) Nadie sabe a ciencia cierta el origen de la Cruz. Posiblemente fue inventada por los persas o por los fenicios, pero quienes más la utilizaron fueron los romanos. El crucificado tenía que pasar por un gran suplicio, primero el repudio de la sociedad quedando en un completo abandono; luego, la flagelación en la cual el reo era azotado violentamente.

 

Uno de los beneficios que encontramos es que el Señor anuló el acta de decretos que había contra nosotros que nos era contraria las quitó de en medio y las clavó en la Cruz. Luego, añade que: “despojó a los principados y a las potestades y los exhibió públicamente triunfando sobre ellos en la Cruz” (Colosenses 2:14).

 

Cuando habla de todos los decretos se refiere a los argumentos que Satanás tenía contra nosotros y con Su muerte en la Cruz del Calvario, el Señor Jesús los clavó. Esos argumentos atestiguaban contra nuestras vidas, pero gracias a la obra redentora, el Señor rompió esa maldición y al quebrantar la maldición despojó a los principados y a las potestades.

 

Entendamos esto, si hay un argumento en contra de su vida, va a ser prácticamente imposible que usted pueda vencer o despojar los poderes demoniacos que están tratando de controlarla.

 

El Señor Jesús nos libró de la maldición, tal como lo enseña: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley hecho por nosotros maldición como está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero” (Gálatas 3:13). Cuando el Apóstol Pablo dice que Cristo nos redimió, se refiere a que Él tomó nuestro lugar, Él nos rescató de una inevitable condenación, nos rescató de las garras del adversario que como león rugiente anda alrededor buscando a quien devorar. Esto sucedió para que la bendición que Dios prometió a Abraham alcance también, por medio de Cristo Jesús, a los no judíos; y para que por medio de la fe recibamos todos el Espíritu que Dios ha prometido. Pablo trata de exhortar a los Gálatas de que Cristo fue hecho maldición, para librarles del castigo por no cumplir la ley. … Gálatas 3:14. Todo esto redunda en que el propósito de la muerte del Señor es para que la bendición (o la herencia) de Abraham alcanzase a los gentiles

 

El mismo Señor nos hizo libres, por eso dice: nosotros fuimos libres de la maldición para que “la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gálatas 3:14).

 

Algo en que Pensar

Abraham Lincoln, antes de llegar a la presidencia de los Estados Unidos, tuvo que pasar por una cadena de fracasos, pero éstos, en vez de desalentarlo y sacarlo de acción, lo impulsaron a mantenerse en la lucha para conseguir su propósito, cada uno de los aparentes fracasos, fueron peldaños que lo llevaron poco a poco al éxito:

 

— En 1832 Perdió las elecciones para senador.
— En 1833 Fracasó en los negocios .
— En 1835 Murió su esposa.
— En 1836 Tuvo un colapso nervioso.
— En 1838 Fue derrotado como representante a la legislatura.
— En 1843 Perdió las elecciones para ser nominado al Congreso.
— En 1848 Perdió por segunda vez la nominación para el Congreso.
— En 1849 Su aplicación a la oficina de registros fue negada.
— En 1854 Fue derrotado en las elecciones para senado por tercera vez.
— En 1856 Perdió la nominación a la vicepresidencia de los EE. UU.
— En 1858 Perdió las elecciones para Congreso.

 

Fue hasta 1860 que conquistó la presidencia de Estados Unidos. Después de 28 años de fracasos obtuvo el triunfo tan anhelado, pero Lincoln fue tan persistente, sólo un hombre de carácter firme puede llegar a tanto.

 

Job un hombre acepto ante los ojos de Dios, despues de TENERLO TODO lo PERDIÓ TODO, pero la caracteristica fue: nunca dar contra Dios. Maldijo el dia de nacimiento pero nunca a Dios. Luego Dios le devolvió todo, pero, aún mas de lo que era y lo que tenía. Su Fracaso lo Motivo a lograr lo que se propuso.

 

José, un hombre despreciado por su propia familia, vendido y tirado, nunca se dio por vencido hasta que Dio le puso en el lugar indicado, para BENDECIR a quienes le maldijeron. Nunca se dió por vencido, continuo adelante hasta que Dios lo pusiera en un lugar de honra.

 

Y tantos otros hombre de Dios que nos demuestran, incluso hoy en la actualidad, varones y mujeres que pelean y luchan en su diario vivir sobreponiéndose a cualquier adversidad que se le presente. USAN LOS FRACASOS COMO ESCALONES PARA CONTINUAR AVANZANDO. Tus Fracasos te tienen que Motivar a llegar a lograr obtener todo lo que te propongas en las manos de Dios. CRÉELO, DIOS TE DA LOS RECURSOS AHORA MISMO.

 

OREMOS JUNTOS. Señor Jesús, gracias porque Tu obra en la Cruz del Calvario me salvó, me liberó de toda maldición. Gracias Señor Jesús porque ahora mi fe está puesta totalmente en ti. Te amo con todo mi corazón. Amén.

 

DECLAREMOS: “Gracias a la obra de la Cruz, toda mi debilidad fue transformada en fortaleza”.

 

Pr. Horacio León

CDD TU CASA SAN ANTONIO OESTE

 

 

 

 

 

Renovación, Reconocimiento y Aprobación

ISASIAS 40:27-3 El pueblo de Dios es reprendido por su incredulidad y desconfianza en Dios. Que recuerden que tomaron los nombres de Jacob e Israel, de alguien que encontró a Dios fiel a él en todos sus estrechos. Y llevaban estos nombres como un pueblo en pacto con Él. Muchos temores tontos desaparecerían antes de investigar las causas. Es malo tener pensamientos malvados en nuestras mentes, pero peor convertirlos en malas palabras.

 

Hay ocasiones en la vida en que la desilusión, el agotamiento y la desesperanza se apoderan de nosotros y sentimos una pesada carga que no nos deja seguir hacia adelante. Cada uno de nosotros conoce de estos momentos, momentos en que nos sentimos sin fuerza para enfrentar los problemas de la vida cristiana.

 

Son momentos en los cuales podemos decir como el salmista: «Abatida hasta el polvo esta mi alma»; o como el profeta Elías sentarnos bajo el enebro y decirle el Señor: » basta ya, oh Jehová, quitame la vida». Realmente hay momentos en la vida en los cuales Dios nos parece remoto, desinteresado y la Biblia no tiene sentido para nosotros.

 

¿Cómo levantarse espiritualmente?

La generación de Isaías se enfrentó a días devastadores. Serían llevados cautivos. Vivirían en el exilio. En dicha experiencia se hundirían emocional y espiritualmente. Cuando miraban el largo camino de vuelta a casa se quejaban de no tener la fortaleza para hacerlo. Pensaban que Dios le estaba pidiendo que hicieran algo imposible. En este pasaje el profeta señala un camino para salir de este vacío.

 

¿Como levantarse espiritualmente? ¿Cuál es, entonces, la clave para el fortalecimiento espiritual que Dios nos presenta en este pasaje? Está compuesta de tres elementos: un conocimiento renovado de Dios, un reconocimiento de nuestra condición y una apropiación personal de Dios.

  1. El fortalecimiento espiritual demanda un conocimiento renovado de Dios. vs. 28

Si Tozer tuvo razón cuando afirmo que lo más importante en la vida es entender quien es Dios, la generación actual esta en serios problemas. Hoy nuestra forma de ver a Dios son mayormente, de acuerdo con nuestra preferencia. El problema del pueblo de Israel radicaba en que habían quitado su vista de Dios y se centraron en ellos mismos.

 

(vs.27) La razón por la cual el profeta nos presenta a Dios en su majestad es para que entendamos que tenemos un Dios Todopoderoso y suficiente para socorrernos en nuestra debilidad.

 

«Vuestro conocimiento de Dios es demasiado humano», dijo Lutero a Erasmo de Rotterdan. Necesitamos renovar nuestra visión de Dios. El dios en el que decimos creer ser ha vuelto intrascendente. Es un dios que podemos manipular; es un Dios que no nos hace temblar, que no nos anima a levantarnos y venir a su casa a adorarle con todo el corazón.»

 

Daniel dijo: «el pueblo que conoce a su Dios se esforzara y actuara» y el mismo Señor dijo: «y esta es la vida eterna que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado». En el versículo 28 hay cuatro atributos de Dios que son piedras fundamentales para esta vida.

 

Dios es eterno. » no habéis oído que el Dios eterno es Jehová» Por ser eterno no conoce el cambio, ni la decadencia. Porque es intemporal puede ayudarme en mi corto tiempo.

 

Dios es infinito. «que creo los confines de la tierra» Cuando decimos que Dios es infinito queremos decir que EL no conoce limite. Dios es inconmensurable, o sea, no se puede medir. No hay límites a su presencia. No hay lugar donde El no pueda ser hallado. Porque es ilimitado puede ayudarme en mi poco espacio.

 

Dios es inagotable. «no desfallece ni se fatiga con cansancio» Dios es incapaz de fatiga o de debilidad. Porque Dios es inagotable, puede ayudarme en mi agotamiento.

 

Dios es inescrutable. «Su entendimiento no hay quien lo alcance» ISASIAS 55:9

La mente y el entendimiento de Dios son insondables y están más allá de todo escrutinio. Por ser inescrutable su inteligencia, no hay quien pueda frustrar sus designios.

  1. El fortalecimiento espiritual demanda un reconocimiento de nuestra condición. vs. 28,30

 

Hay una verdad que sala a relucir en estos versículos y es que Dios otorga su poder a hombres y mujeres agotados. Dios demanda de nosotros que reconozcamos nuestra incapacidad, El suplir nuestra necesidad. Este es el modo especial en que Dios obra.

 

Envió un aguijón a Pablo que lo abofeteaba, lo avergonzaba y humillaba. Pablo rogó a Dios tres veces que lo quite de el, pero el Señor le contestó: «bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad».

 

El aprendió a gozarse en la debilidad porque como dijo: «cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:10). Este es el mismo Pablo que aprendió a decir: «todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). Lo más selecto y fuerte de nosotros necesitamos de ese poder. Desfalleceremos alguna vez en la lucha de la vida. Aún queda un tercer elemento:

 

III. El fortalecimiento espiritual demanda una apropiación de Dios. vs. 31

La condición para aquellos que quieren tener nuevas fuerzas es «esperar en Jehová». Todo el capítulo ha enseñado la locura de confiar en la «carne» o en los ídolos, haciendo ver al pueblo que su sabiduría consiste en volver a Jehová de todo corazón. Los que esperan en Jehová son los que creen que EL le puede liberar y esperan que de cumplimiento a sus promesas.

 

Esperar no es pasivo, sino un ejercicio activo y vigilante que absorbe el poder de Dios. «Esperar» no sugiere que nos sentemos ahí a esperar sin hacer nada. Significa «tener esperanza», acudir a Dios para todo lo que necesitamos. Es como un niño que viene donde su padre con un juguete desinflado, esperando que su aliento lo llene de nuevo.

 

La expresión «nuevas fuerzas» se refiere a un «intercambio», como quitarse una ropa vieja y ponerse una nueva. Nosotros cambiamos nuestra debilidad por su poder. Cuando esperamos delante de Él, Dios nos capacita para levantar alas cuando hay una crisis, para correr cuando los desafíos son abundantes, y caminar fielmente en medio de las exigencias de la vida diaria. El no ata las águilas al suelo, ni hace a otros volar mas alto de lo que pueden.

 

Conclusión: Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el señor esta la fortaleza de los siglos. (Isaías 26:4).

 

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Cuando la Fe y el temor se cruzan


Se ha descripto al temor como un pequeño chorro de duda que fluye a través de la mente hasta que produce un canal tan grande, que todos sus pensamientos se escurren por allí.

Los pequeños temores, casi imperceptibles, pueden crecer día a día hasta que nos encontramos paralizados e incapaces de funcionar. ¡Y existen tantas variedades! Craig Massey detalla seis categorías generales que la mayoría de nosotros enfrentamos: pobreza, crítica, pérdida del amor, enfermedad, vejez y muerte.

¿Y los cristianos? Uno podría pensar que el temor es equipaje sobrante para aquellos que viven en la presencia de un Dios Todopoderoso. Debería serlo, pero habitualmente no funciona así.

La Biblia, de hecho, no pinta un cuadro de una vida libre de temores. A juzgar por Las Escrituras, el pueblo de Dios parece estar atormentado por los mismos temores que el resto.

Los discípulos, que tenían a Jesús a su lado, aparecían temerosos constantemente –de las tormentas, de las multitudes, de la pobreza, de los ejércitos, de la pérdida de su líder–. Pensamos inmediatamente en el día cuando Jesús les dijo que cruzaran al otro lado del Mar de Galilea.

La noche se cerró como un manto, una tormenta apareció desde algún lugar, y los discípulos se encontraron luchando por sus vidas mientras el barco se sacudía sobre las olas.

Aun cuando vieron que Jesús se aproximaba sobre las aguas, estaban aterrorizados. Pensaron: ¡es un fantasma! (vea Mateo 14:22-33). Permitieron que el temor se apropiara de lo mejor de ellos.

– El orgulloso ejército israelita vivía atemorizado por un hombre. Por supuesto, la cinta para medir al hombre decía: tres metros quince centímetros. Goliat jugaba sin piedad con el temor de ellos, los ridiculizaba con desafíos, sabía que no se iban a animar a aceptar.

– El rey Saúl estaba gobernado por el temor, primero del gigante, y luego del muchachito que mató al gigante. Daid mismo no estuvo libre de temor antes de la gran batalla. Pero tomó su honda y sus cinco piedras y se mantuvo en pie de todas maneras.

* Tal como Mark Twain lo dijo una vez, el coraje no es la ausencia de temor, sino cómo lo manejamos; es el lugar en el que el temor y la fe se cruzan. David nos muestra una historia del poder del coraje.

– Pero también tenemos historias del poder del temor. Tal vez la más notable de todas es la referida a la delegación de espías que fueron enviados a Canaán. Fueron comisionados a ir a una expedición para descubrir la verdad sobre el territorio desconocido que tenían por delante.

Esta era la Tierra Prometida, el hogar final, luego de generaciones de esclavitud en Egipto. Era la tierra de Abraham, el suelo patrio de sus sueños. Pero habían pasado muchas generaciones lejos. La tierra tenía en sí tanto misterio como promesa.

Sin ninguna duda, Canaán era la curva en el camino del éxodo, y los israelitas no podían ver lo que asomaba a la vuelta de la curva. Por lo tanto se reunieron en asamblea en Cades-barnea y decidieron enviar a los que harían el reconocimiento.

La experiencia de estos hombres tuvo un impacto sobre Israel que duró cuarenta añosLes costó años de penas y tragedias. ¿Tendrían que haber entrado directa y rápidamente, sin mediar el acto tentativo de enviar espías? No podemos decir eso porque Dios permitió y alentó la misión de reconocimiento.

La palabra de Dios tiene abundantes promesas para que nosotros las tomemos y las reclamemos para nosotros mismos.

Cuando nos enfrentamos a problemas financieros, Filipenses 4:19 nos dice, «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».

Si estamos ansiosos por una decisión futura, el Salmo 32:8 nos recuerda que Dios «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos».

En la enfermedad, podemos recordar que Romanos 5:3-5 dice, «Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado».

Si alguien se vuelve en contra de nosotros, podemos ser consolados por las palabras de Romanos 8:31, «… Si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros?».

A lo largo de toda la vida seguiremos enfrentándonos a diversas pruebas que nos causarán temor, pero Dios nos asegura que podemos experimentar la paz a través de cada situación: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:7).

¿Qué es lo que te aflige hoy?, ¿Qué es lo que crees Dios no puede hacer?, ¿A qué cosa le tienes miedo?, ¿Qué es lo que te roba la paz?, ¿Qué es eso que te hace dudar que saldrás adelante? Ser feliz? Creer?

“¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.” Salmos 42:5

La fe vence al temor, la fe vence al miedo, la fe es capaz de dar paz, de dar tranquilidad, porque la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve (Hebreros 11:1).

Poder de Dios en tu circunstancia (video)

Es importante dejarlo a Dios actuar en medio de tus circunstancias, por mas difíciles que puedan ser, nada habrá imposible para que nuestro Padre pueda derribarla.

Solo debemos de confiar plenamente, descansar de verdad en Dios, porque el ha prometido estar con nosotros SIEMPRE, todos los dias de nuestra vida.

 

 

Bendiciones. Pr Horacio de
CDD Tu Casa San Antonio Oeste

Sécate las lágrimas… y avanza !

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”. Isaías 43: 18, 19

Nuevo Comienzo: «Modificación de una cosa para ponerla en el estado o estimación que antes tenía.» Dios desea que volvamos a una relación con Él como la tuvieron Adán y Eva en el comienzo. Una relación tan íntima y cercana donde podamos depender de Dios para todo lo que hagamos.

El hecho de que las cosas viejas hayan pasado, no significa que los problemas hayan quedado atrás. Pablo es testigo viviente de esto, ya que, cuando él fue alcanzado por gracia para ser una nueva criatura en Cristo, el Señor dice: “porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16)

Ayer ya es pasado, ¿Llorar por lo pasado, traerá resultados positivos?, no lo creo, y es que somos número uno para recordarnos del pasado y permitir que eso nos afecte para mal.

Tu mejor que nadie sabes que no te fue bien, que hubieras querido que las cosas fueran de otra manera, que nunca te imaginaste el resultado que daría todo lo que se veía venir, pero ya está, se dio, sucedió, las cosas se dieron no como pensaste, pero ahora el panorama es otro.

Quizá en algún momento te preguntes: ¿Por qué Dios permitió?, pero yo te invito a que puedas hacerte otra pregunta: ¿Qué decisiones o acciones tuyas propiciaron esto?, y es que a veces pareciera que le queremos echar la culpa a Dios por lo que nosotros mismos hemos decidido, como que Dios tuviera la culpa de que me haya equivocado o que las cosas me hubieran salido totalmente contrarias a como hubiera querido.

Y es que Dios no tiene la culpa de tus decisiones, tu eres libre de decidir qué es lo que quieres hacer o no, y eso también implica que cada decisión que tomes traerá consecuencias; buenas, si son decisiones buenas; malas, si son decisiones malas, lo más recomendable es ir delante del Señor y pedirle guianza y esperar a que pueda responder. Lastimosamente la mayoría de veces tomamos nuestras propias decisiones basados en lo que creemos que es lo correcto, olvidándonos de consultar a Dios y esperar una respuesta de Él.

Algunos otros se enojan con Dios porque dicen que le consultaron, y es que hay una gran diferencia entre consultar a Dios y esperar a que El responda a la consulta. La mayoría quizá pueda consultarle al Señor sobre algo en específico, pero son pocos los que esperan la respuesta de Dios para esa decisión y se dejan llevar por lo que creen que es lo mejor.

Por todo eso quizá últimamente te sientes un poco derrotado, como que al no salir las cosas como quisieras te has sentido defraudado y con un sentimiento de impotencia frente a todo, mas Dios en este día en especial a través de los versos que leímos al inicio te dice lo siguiente:

Primero, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, en pocas palabras, olvida de una vez por todas esos malos episodios, su voluntad no es que estés lamentándote todo el tiempo sobre “lo que hubiera sido”.

Segundo, “He aquí que yo hago cosa nueva…”, que difícil asimilar lo que Dios puede y quiere hacer, más cuando nuestra mente esta nublada por recuerdos del pasado, por eso el Señor en primera lugar nos insta a olvidar lo pasado, y ahora nos promete que “hará cosa nueva”. Y es que así es el Señor, mi Dios es un Dios de nuevas oportunidades, que a pesar de nuestros constantes errores está dispuesto a hacer nuevamente algo precioso en nuestra vida.

Tercero, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”, además de prometernos que hará algo nuevo, también nos recuerda su poder sobrenatural, en pocas palabras para El no hay nada imposible, lo que para nosotros puede ser algo que jamás podrá volver a ser, para Dios es de lo más fácil y lo puede volver a hacer y aun mejor que lo primero.

Hoy Dios quiere que olvides el pasado, te promete que hará algo nuevo y te confirma que su poder es un Poder Sobrenatural, frente a todo esto, ¿Por qué temer?, ¿Por qué dudar?, ¿Por qué desfallecer?, lo que Dios dice, lo cumple.

¡Vamos! es hora de levantarnos y comenzar a creer en lo que Dios puede hacer en nuestra vida, no limitemos el Poder de Dios, no pensemos que todo está perdido pues El hace de lo perdido algo NUEVO. Sonríe, sécate las lágrimas, date cuenta que tu Dios es un Dios Poderosos, Omnipotente y Soberano.

La Palabra que Dios quiere que tu mente y corazón guarden en este día es: “He aquí que yo hago cosa nueva”

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura {es}; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.

Ezequiel 11:19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

 

CDD TU CASA SAN ANTONIO OESTE

 

 

La Gran Noticia ! Ha Resucitado

LA GRAN NOTICIA. ADOREMOS. HA RESUCITADO – LUCAS 24.5-7

5 y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? 6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea.

 

7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

 

 “HA RESUCITADO”. Es la noticia. La Iglesia vive de ella. Millones de cristianos a lo largo de veinte siglos han vivido de ella. Es la noticia que ha cambiado la historia: el Crucificado vive, ha vencido la muerte y el mal. Es el grito que inunda esta noche santa como una luz potente que rasga las tinieblas. ¿En qué medida vivo yo de este anuncio? ¿En qué medida soy portavoz de esta noticia para los que aún no la conocen?

 

“Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios”. La resurrección de Cristo es también la nuestra. Él no sólo ha destruido la muerte, sino también el pecado, que es la verdadera muerte y causa de ella. La resurrección de Cristo es capaz de levantarnos para hacernos llevar una vida de resucitados. Ya no somos esclavos del pecado. Podemos vivir desde ahora en la pertenencia a Dios, como Cristo. Podemos caminar en novedad de vida.

 

“La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular” El Resucitado es la clave de todo. Todo se ilumina desde Él. Sin Él, todo permanece confuso y sin sentido. ¿Le permito yo que ilumine mi vida? ¿Soy capaz de acoger la presencia del Resucitado para entender toda mi vida como historia de salvación?

 

Enterrado Jesús el viernes, permaneció en el sepulcro todo el sábado y resucitó el domingo. Los tres días de su anuncio se cumplieron. No había que tomarlos por días de veinticuatro horas. Tres días y tres noches era una expresión ya hecha para designar tres días, sin que requiriese esto el que fuesen días completos.

 

PEDRO Y JUAN VAN AL SEPULCRO, EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN  20:3-10. Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte.

 

PROCLAMAR LA RESURRECCIÓN Decimos y anunciamos, con claridad y sin equívoco, es decir proclamamos la resurrección de Jesús, es decir esta no se puede describir, sino sólo proclamar. En efecto, ninguno de los Evangelios describe como fue, san Mateo dice que: “sobrevino un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, removió la piedra del sepulcro y se sentó sobre ella.” La expresión el “gran terremoto” procede de la idea del antiguo vocabulario bíblico para explicar una manifestación de la divinidad, en otras palabras,  ha ocurrido una manifestación de Dios.

 

¡JESÚS VIVE! Dijo entonces Jesús: Aún estaré con vosotros un poco de tiempo, y me iré al que me ha enviado (Jn 7:33). También dijo: y Yo, si fuere levantado de la tierra, atraeré a todos a mí (Jn 12:32).

 

  Los apóstoles, fueron lo primero en reconocer y hablar sobre la resurrección de Jesús, y así se lo hicieron saber a los primeros cristianos

 

  Dios envió a su hijo al mundo, permitió que sufriera y muriera por amor a nosotros. Hoy Jesús vive y podemos encontrar en Él perdón y salvación. Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25

 

  Si aún no recibiste a Jesús en tu vida, hoy es un día especial para hacerlo. Sólo tienes que reconocer que eres pecador y creer que Jesucristo murió por ti y pagó por tus pecados. (Hechos 16:31. Romanos 10:9).

 

  Adoremos a nuestro Salvador esta mañana y todos los días de nuestra vida. Él vive y pronto volverá. Bendito sea nuestro Dios quien nos ama tanto y no quiere que ninguno de nosotros se pierda.  Alabanza eterna sea al Rey de reyes y Señor de señores. Amén.

 

Iglesia CDD TU CASA – Pr. Horacio León

 

 

Sobrevivientes. El Dios de nuevas oportunidades!

SOBREVIVIENTE/S (Persona que sale con vida de una situación de extremo peligro. Se denomina superviviente o sobreviviente a aquella persona que logra mantenerse con vida en situaciones adversas y que por lo general habrían causado su muerte)

Romanos cp. 8 vs.1 – Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Nosotros, usted y yo andamos en el Espiritu, no tenemos condenación, somos herederos directos de la vida eterna. El mundo, el que no le conoce, ha sido condenado solo resta arrepentimiento verdadero. Absolutamente nadie, puede juzgarte, porque el Maestro pago precio con sangre por ti y por mí. Somos salvos por gracias.

JUAN cp.8 “Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo”. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

Estaba Jesús enseñando en el templo, cuando los escribas y los fariseos llegaron con una miserable mujer sorprendida en el acto mismo del adulterio. La sorprendieron in fraganti. Dice la historia que sin ningún tipo de reparos estos hombres hicieron un espectáculo público. “Pusieron a la mujer en medio de toda la gente.” (Juan 8:3).

Alguien dijo en cierta ocasión que la vida cristiana es una serie de nuevos comienzos, y así es. Nuestro señor Jesús es un Dios de nuevas oportunidades el cual está dispuesto a brindarnos su ayuda para reconstruir nuestra vida. La historia relatada en este capítulo nos brinda una serie de enseñanzas espirituales referentes a la salvación y nos muestra como Dios lejos de querer condenarnos está dispuesto a brindarnos una nueva oportunidad.

No sé si ustedes están de acuerdo conmigo, pero este fue un acto carente de toda ética y decencia humana de parte de estos hombres. No mostraron ni el más mínimo sentido común. Si en verdad ellos buscaban una solución al problema, un veredicto justo, mejor hubieran consultado a Jesús de forma privada. No era necesario que esta mujer fuera doblemente humillada. Pero están los que disfrutan humillar a los demás.

Y sin ningún reparo le dijeron al Señor: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?”. (Juan 8:4-5).

Efectivamente la ley de Moisés condenaba a pena de muerte [por lapidación], a los hombres y a las mujeres que fueran sorprendidos en el mismo acto de adulterio [infidelidad matrimonial] (Levítico 20:10; Deuteronomio 22:22).

Pero intencionalmente los escribas y fariseos alteraron y acomodaron el mandamiento de la ley para sus propios propósitos. No buscaban justicia, sino causa para acusar a Jesús. que lo comprometiera para después usarlo en su contra.

Ellos debieron llevar esta mujer al Sanedrín, que era el tribunal competente para juzgar estos casos, sin embargo, la trajeron a Jesús a la vista de todos, para poner públicamente en aprietos al Maestro. El apóstol Juan comenta en su relato, que “Ellos decían esto para ponerle una trampa, y así poder acusarlo.” (Juan 8:6).

Los escribas y fariseos creyeron que habían metido en una encerrona a Jesús. Si decía que apedrearan a la mujer, hubiera perdido su reputación de hombre compasivo y perdonador; y lo acusarían con los romanos de incitarlos a matar a una mujer adúltera, cuando la ley romana no incluía el adulterio como causa de pena capital.

Y si no condenaba a la mujer pecadora, entonces los judíos lo acusarían de condonar y fomentar el adulterio, quebrantando la ley de Moisés. Así tendrían una causa para declarar a Jesús como blasfemo por no aceptar y obedecer la ley sagrada.

Sin embargo, la trampa se convirtió en un bumerán para ellos, porque como decimos, Jesús puso la papa caliente en sus manos. El Señor les dio la responsabilidad a ellos de ejecutar la sentencia contra la mujer pecadora cuando les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.” (Juan 8:7).

El Señor no rebajó las demandas de la ley sagrada; más bien los invitó a “tirar la primera piedra”. Así que no lo podían acusar de no apoyar la ley. Pero las condiciones que puso impidieron que alguno de ellos apedreara a la mujer. Los confrontó con su propio pecado, demostrándoles que ellos no eran testigos cualificados para ejecutar la sentencia contra aquella mujer, aun cuando la hubieran sorprendido in fraganti [en el mismo momento en que cometía el delito]

“Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.” (Juan 8:7, 9).

Jesús le dijo a la mujer, si los que te acusaban se fueron y no te condenaron, “Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. (Juan 8:11).

Es un error pensar que Jesús perdonó con ligereza el pecado de aquella mujer, como si el pecado no tuviera importancia. Más bien el Señor le estaba diciendo a aquella mujer: «Yo pudiera apedrearte; pero no voy a dictar una sentencia definitiva ahora; ve, y demuestra que puedes salir de esa vida de pecado. Has pecado; vete, y no lo vuelvas hacer más.” Es evidente que lo que el Señor le ofrece a esta mujer es la salvación y una salida de su vida de pecado, como un día lo hizo con nosotros.

La difícil situación que expuso a esta mujer al borde de la misma condenación debió haber quebrantado el corazón al darse cuenta que su pecado la había arrastrado hasta su perdición, sin embargo, las palabras vete, y no peques más nos hablan de la maravillosa misericordia de un Dios que está dispuesto a darnos una nueva oportunidad si realmente nos arrepentimos de nuestros pecados y nos apartamos de él.

El perdón de Jesús es un acontecimiento nuevo, supone un cambio, una fractura en la vida de la pecadora. «Antes» y «ahora» son dos realidades distintas. En el «antes» reina el pecado, en el «ahora» sobreviene gratuitamente el perdón misericordioso de Dios. Es precisamente ese perdón, como acontecimiento transformador, el que hace posible que la mujer «ya no peque más». No se trata simplemente de un «venga, inténtalo», sino de la gracia de Dios que viene a nuestra vida para hacer posible el arrepentimiento. El ser humano sin Dios no puede salir del círculo vicioso del pecado; el amor de Dios se derrama sobre él en forma de perdón para darle la posibilidad de romper este círculo y recomenzar de nuevo.

De este incidente aprendemos cuatro grandes verdades. A esta mujer la ley levítica la condenaba, pero la gracia y la misericordia de Dios, revelada en Cristo, la alcanzaban.

Les dejo estos versículos para afirmar nuestra confianza en el perdón y sustento.

Salmos 55:22 «Confía al Señor todas tus preocupaciones, porque él cuidará de ti; él nunca permitirá que el justo quede derribado para siempre.»

Isaías 41:10 «No temas, estoy contigo. Yo soy tu Dios, no tengas miedo. Te fortaleceré, sí, te ayudaré. Te salvaré con mi mano victoriosa.»

Dios les bendiga queridos hnos/as de CDD Tu Casa San Antonio Oeste.

 

Iglesia CDD TU CASA – Pr. Horacio León

 

Tu Potencial y las limitaciones

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 1Samuel 16:7

El rey David enfrentó una gran oposición. Todo el mundo le dijo que no tenía potencial, pero él fue capaz de superarlo todo

Cuando pensamos en David, las limitaciones. He aquí un hombre que logró grandes éxitos y lo hizo hasta lo más alto. Era un gran guerrero y el más extraordinario de los reyes. Sin embargo, hubo muchos que nunca vieron su potencial. En su juventud, no tenía la apariencia de un guerrero ni de un rey. Era el menor de su familia y como un muchacho no recibía el apoyo de los que le rodeaban. Las extraordinarias batallas de David en sus primeros años no fueron contra el oso ni el león que mataba mientras protegía las ovejas de su padre. Sus mayores obstáculos se los crearon las personas que trataron de ponerle limitaciones. Mira cómo otros vieron y consideraron a David:

Isaí pensó que no tenía el potencial de rey

¿Eres uno de los que sienten el dolor de tener un padre que no cree en ti? David conoció ese dolor. El padre de David, Isaí, se entusiasmó mucho cuando supo que el profeta Samuel venía a ungir a uno de sus hijos para ser el próximo rey de Israel. Debió haber hablado con su esposa por horas, considerando las buenas cualidades que poseía cada uno de sus hijos. Ellos probablemente no durmieron esa noche por estar pensando en esto. ¿A quién escogería Dios?, se preguntaban.

Cuando Samuel llegó a la casa de Isaí para ungir a uno de los muchachos, Isaí puso en fila los que según él tenían potencial para ser rey. Estaban todos los hijos… excepto David. Incluso, Isaí ni se molestó en llamar a David que estaba en el campo. Y al principio, el profeta pensaba igual que Isaí. Juzgó a los hijos basándose en quién tenía el aspecto de rey. Sin embargo, Dios tenía otra cosa en mente. Las Escrituras señalan:

«Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab [el hijo mayor de Isaí] y pensó: Sin duda que este es el ungido del Señor. Pero el Señor le dijo a Samuel: No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón» (1 Samuel 16:6-7).

Isaí hizo desfilar siete hijos ante Samuel, pero Dios no escogió a ninguno de ellos. Dios quería a David, el único con corazón. ¿No es confortante saber que Dios nos valora por lo que somos en verdad, aun si nuestra familia no lo hace? David experimentó un rechazo similar de sus hermanos. Cuando Israel fue a la guerra contra los filisteos, tres hermanos de David se convirtieron en soldados del ejército israelita. David se quedó en casa para cuidar los rebaños de su padre. Y cuando Isaí envió a David al campo de batalla para que les llevara alimentos a sus hermanos y les trajera noticias de ellos a su regreso, sus hermanos lo despreciaron, sobre todo cuando David mostró interés en pelear con Goliat cuando todos los soldados lo temían. La Biblia dice que su hermano Eliab se puso furioso y dijo: «¿Qué has venido a hacer aquí? ¿Con quién has dejado esas pocas ovejas en el desierto? Yo te conozco. Eres un atrevido y mal intencionado. ¡Seguro que has venido para ver la batalla!».(1 Samuel 17:28). Sus hermanos vieron en él nada más que un muchacho vagabundo, pero era en realidad un hombre con una misión.

El rey Saúl pensó que no tenía el potencial de campeón

Cuando el rey Saúl escuchó que había alguien en el campamento que estaba deseando pelear con Goliat, lo mandó a buscar. Sin duda, esperaba a un curtido veterano que se enfrentara al guerrero filisteo de casi tres metros de altura. Quien entró fue nada más que un muchacho pastor, diciendo:

«¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él».

La respuesta de Saúl revela su escepticismo: «¡Cómo vas a pelear tú solo contra este filisteo! — Replicó Saúl—. No eres más que un muchacho, mientras que él ha sido un guerrero toda la vida» (1 Samuel 17:32-33). Saúl pensó que David no tenía madera de campeón, que no estaba apto para esa tarea. Para compensar los defectos que percibía el rey en David,

Saúl trató de ponerle a David su armadura real. (Por qué no, ¡Saúl no la usaba para nada!) Aunque, por supuesto, la armadura de un hombre alto y maduro guerrero como Saúl no le servía a un muchacho como David y se la tuvo que quitar. David no le permitió a Saúl que lo detuviera por sus pocas expectativas ni por su voluminosa armadura. Se enfrentó a Goliat tal y como era.

Goliat pensó que no tenía el potencial de oponente

La afrenta final para David vino cuando Goliat lo vio avanzando para encontrarse con él en la batalla. El inmenso filisteo le echó un vistazo al muchacho y reaccionó negativamente. Las Escrituras dicen:

“[El filisteo] le dijo: ¿Soy acaso un perro para que vengas a atacarme con palos? Y maldiciendo a David en nombre de sus dioses, añadió: ¡Ven acá, que les voy a echar tu carne a las aves del cielo y a las fieras del campo!» (1 Samuel 17:43-44).

Goliat despreció a David e incluso creyó que el muchacho no era digno de un entierro adecuado y, con esas palabras, lo atacó. Uno puede con facilidad determinar el calibre de una persona a través de la cantidad de oposición que le hacen para desalentarla. David enfrentó una gran oposición. Todo el mundo le dijo a David que no tenía potencial, pero él fue capaz de: superar a su familia (limitaciones de relaciones) superar a los «reyes Saúl» (limitaciones de liderazgo) superar a los «Goliat» (limitaciones de habilidades) Se quitó de encima todas las limitaciones que otros le pusieron y mató a Goliat. Y cuando lo hizo, des- pojó al ejército de Israel de sus barreras y derrotaron al ejército filisteo. ¡Su victoria personal se tornó en victoria para toda la nación!

Palabras de ánimo de David

Mientras damos la vuelta a la pista, pienso en lo joven que era David y cómo a pesar de que él, un hombre conforme al corazón de Dios que se convirtió en un gran rey, empezó de la nada, pero con esperanza y potencial. Rápidamente reaccioné ante esos pensamientos por el deseo de David de darnos las palabras finales de ánimo:

Las limitaciones no restringen a menos que lo permitamos. Mi padre, mis hermanos y mi líder pensaron que no tenía el potencial. Sin embargo, en realidad, tenía el potencial más maravilloso de todos; tenía el potencial de Dios. A pesar de las reacciones negativas de otros, con la ayuda de Dios fui capaz de avanzar en mi juventud. Nunca olvidé el día en que Samuel me ungió. A partir de ese día el Espíritu del Señor vino sobre mí en poder. Y me di cuenta de que Dios me fortaleció para que me levantara por encima de las limitaciones que la vida y otros trataban de ponerme. Mis amigos, ¡él también puede hacerlo por ustedes!.
No traten de ser otra persona cuando los demás les impongan limitaciones. Cuando Saúl se percató que iba a luchar contra Goliat, trató de ponerme su armadura. Quería que enfrentara el problema como él lo haría. Me probé la armadura porque me intimidó, pero como es natural no me servía. En ese momento me di cuenta de que Dios no quería sustituir a Saúl; ¡me quería a mí! Dios nunca nos pedirá cuenta por dones que no tenemos ni responsabilidades que no nos ha dado. ¡Quiere que uno sea uno mismo!
El día que enfrenté a Goliat, solo pensé en derrotarlo. Nunca me imaginé que mi victoria se convertiría en el triunfo de Israel. En el momento que cayó Goliat, se levantó el ejército de Israel. Su temor e intimidación se sustituyeron con valor y agresividad. Ese día aprendí mi extraordinaria lección de liderazgo: La gente sigue el ejemplo de su líder. En el momento que cumplí más de lo que nadie pensó que era posible… ¡también lo hizo mi pueblo!.
Oración de David por nosotros. Señor:

Ayuda a mis amigos a verse como tú los ves, no como otros lo hacen, con su atención fija en lo que pueden cumplir contigo y no en lo que no pueden realizar sin ti, y que se levanten por encima de las limitaciones que algunos les han puesto, de modo que puedan ayudar a otros a superar sus limitaciones. Amén

 

Iglesia CDD TU CASA – Pr. Horacio León

 

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