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Todo es de Él, por Él y para Él

TODO SE LO DEBEMOS A ÉL. “De Él, por Él y para Él”

1 Tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

 

Qué lindo es levantarte en la mañana y reconocer que si despertaste es porque Dios así lo quiso. ¿Cuánta gente hubiera deseado despertar este día y no pudieron?, ¿Cuántos hubieran querido vivir un día más y no lo lograron?, pero que lindo es saber que Dios ha tenido misericordia de nosotros.

 

Cada día nos quejamos de muchas cosas, de nuestro estado emocional, de nuestros problemas familiares, de nuestra situación económica, de nuestra situación de país, de todo lo que puedas quejarte durante el día. Pero ¿Cuantas veces has meditado que el simple hecho de tener vida y estar donde estas es porque Dios ha tenido misericordia de ti?

 

Hay personas en el mundo que están pasando por situaciones más difíciles que nosotros y aun así alaban a Dios y se gozan en su presencia, ¿Por qué nosotros que tenemos más ventaja que millones de personas en el mundo no hacemos lo mismo?

 

Yo quiero que hoy por un momento salgamos de la rutina diaria, que dejemos a un lado todo pensamiento negativo que me lleva a quejarme de mi estado y descansemos en el Señor, que meditemos en todo lo que Él nos ha dado, de lo cual sin duda se lo debemos.

 

Le debemos tanto a Dios que no nos alcanzaría todo el tiempo del mundo para cancelar nuestra deuda,

Quizá los últimos días en tu mente te has quejado de tu estado, pero en este momento el Señor me inquieta el corazón a decirte que DEBES SER AGRADECIDO, tienes vida y solo ese hecho es más impórtate que cualquier cosa. Y esa vida no te fue dada por ti mismo, sino por el Señor que tuvo a bien regalarte la vida y permitir gozar de todo lo que en algún momento puedes gozar, como el aire que respiras, como el vestido que TIENES, como el pan que comiste, que sin ser grandes cosas Dios te lo ha dado.

 

Es tu responsabilidad honrar a Dios con tus finanzas; y hay 3 maneras de hacerlo:

  1. En la manera en que produces finanzas.No hay tal cosa como robar, y diezmar para santificar lo robado.  Tú honras a Dios, no tan solo con lo que das, sino con la manera en que produces finanzas.  Tienes que hacer las cosas honradamente.  Las finanzas que tú produces, tienen que llegar del trabajo, del sacrificio, del esfuerzo, de negocios apropiados, lícitos. 
  2. En la manera en que le sirves a Dios con tus finanzas.Esto, a través de los diezmos, las ofrendas, con el pago de tus impuestos.  Cuando tú pagas tus impuestos correctamente, estás honrando a Dios.  Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. 
  3. En la manera en que gastas tu dinero.Hay quien da a Dios el diezmo, y con el restante 90% hace lo que mejor le parezca; pero, tanto el diezmo como el 90%, son de Dios.  Si tú diezmas, pero malgastas el restante 90%, no pretendas que el diezmo te funcione.  El diezmo lo que te asegura es que, si inviertes bien el 90%, entonces ese 90% va a rendirte más que si no diezmaras. 

No queramos medir la bendición de Dios a través de los bienes materiales y terrenales, la bendición de Dios no se mide por lo que tienes, sino por la FE que profesas.

 

Si a Dios no le importaran las finanzas, no invertiría tiempo haciéndonos saber, en Éxodo 16, que dio maná al pueblo por 40 años, y después carne.  En 1 Reyes 17, nos dice que Elías multiplicó el aceite de la viuda; en 2 Reyes 4, Eliseo también lo hizo.  En Mateo 14, te habla de que alimentó a 5,000; en Mateo 15, a 4,000; multiplicando.  En Juan, se nos dice que el primer milagro de Cristo fue cambiar el agua en vino;

 

Tú tienes que tener cuidado con las finanzas, porque tu vida gira alrededor de eso.  Y Dios quiere suplir tus necesidades, llevarte a un nivel de abundancia, de satisfacción, y que puedas vivir en la libertad a la que tú has sido llamado. 

Bienes dinero y bienes es porque Dios no te está bendiciendo, más yo siempre he creído y Dios no me dejara mentir que la bendición de Dios no está en los bienes que posees, ni en la falsa prosperidad que se nos quiere inculcar, sino en CREER y CONFIAR en El. Jesús no era ningún millonario, sin embargo se goza delante de su Padre. Pedro no tenía plata ni oro, pero lo que tenía les daba a las personas y estas eran sanas, Pablo dijo que había aprendido a vivir en la abundancia y en la escasez y que podía glorificar al Señor en cualquier circunstancia.

 

Ahora yo te pregunto a ti, ¿Qué tienes tu que Jesús, Pedro o Pablo no haya tenido?, ¿Hay algo que te hace más merecedor de las bendiciones que ellos?, ¿Por qué te quejas tanto por tu estado? Termina ya de una vez tus quejas y comienza a alabar y adorar al Señor por lo que tienes.

 

Por un momento te invito a que cierres tus ojos, y medites en lo bueno que Dios ha sido contigo, que escuches la siguiente alabanza que te dejo y que permitas que el Espíritu Santo de Dios te ministre:

 

Sin duda, TODO se lo debo a Él, Dios ha sido bueno, es hora de dejar de quejarse y Adorarlo. EL LO MERECE, EL TE AMA, EL TE SUSTENTA.

 

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La realidad de Jesús, es la tuya?

No caben dudas que nuestro deber es vivir la realidad que vivió Jesús en la tierra, cumpliendo, sintiendo cada uno de los frutos del Espíritu en propia vida. «Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” Gálatas 5:16

 

Los frutos del Espíritu son una manifestación del Espíritu Santo en nuestras vidas. Él mismo es quien los pone en nuestro corazón y con ellos representamos la realidad de Jesús en nosotros, los cuales son descritos en la Palabra de Dios.

 

  1. Frutos del Espíritu – Amor

Conocemos el amor verdadero amor cuando conocemos realmente a Jesús. Es allí donde nos damos cuenta del auténtico y único significado del amor. Por amor se hacen muchas cosas; el ejemplo está en que Cristo fue a la cruz por amor a nosotros y no hay un mayor sacrificio de amor que el que hizo Dios (Juan 3:16).

 

Pero el fruto del amor que tenemos no solo es el amarlo a Él, es amar a todos los que están a nuestro alrededor. Porque con ese mismo amor con que Dios nos ha amado, es el mismo amor con que debemos amar a otros sin importar las circunstancias (1 Juan 4:16).

 

El amor debe abundar en nuestro corazón, por eso no debemos subestimar un sentimiento tan poderoso como este. Aún si actualmente este término se haya subestimado tanto, no dejemos que el amor se disipe de nuestro corazón.

 

  1. Frutos del Espíritu – Gozo

Otra virtud que manifestamos cuando caminamos con el Espíritu Santo, es el tener un gozo en nuestra alma. Este tipo de gozo o alegría es diferente, no se trata de estar felices SIEMPRE o tener sonrisa en nuestro rostro; es mucho más que eso. Es una emoción constante, es un sentimiento que permanece todo el tiempo en nosotros aun en medio de los problemas. Un estado del alma que debería estar siempre en nuestra vida.

 

El gozo viene cuando dejamos que el Espíritu Santo tome el control de nuestra vida, dejamos que él nos guíe y nos lleve por el camino de la rectitud. Somos felices y estamos tranquilos porque sabemos y tenemos la plena seguridad de que el que nos guía, cuida de nosotros. Y aun cuando todo está mal o los problemas de la vida nos golpean, debemos mantener ese fruto, porque es el que nos da una esperanza de que todo va a estar bien, si confiamos en Dios (Santiago 1:2-3).

 

  1. Frutos del Espíritu – Paz

Para tener paz, primero debemos tener fe, porque de nada sirve no tener fe si nuestro corazón todo el tiempo está angustiado por alguna razón. Por eso, lo primero que se demanda para vivir una vida tranquila es tener fe en Dios.

 

Ya teniendo la fe abundando en nuestro corazón, podemos empezar a vivir un estado de tranquilidad y calma absoluta, porque creemos que Dios tiene el control de nuestras vidas. Esa paz de la que hablamos no solo debemos tenerla nosotros, sino que, debemos transmitirla a todos a nuestro alrededor.

 

Porque la paz es un sinónimo de armonía, y si todos decidimos dejar que esa paz y armonía reinen en nuestras vidas, entonces el mundo sería un lugar mejor y todos seríamos mejores personas.

 

De hecho, la Biblia también menciona que los hijos de Dios debemos ser reflejo de la paz. Es decir, personas tranquilas, que no son conflictivas ni buscadoras de pleitos, aún en situaciones de tribulación, permanecen en calma (Mateo 5:9).

 

4. Frutos del Espíritu – Paciencia

“antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias”. 2 Corintios 6:4

 

La paciencia solo se desarrolla cuando pasamos por los peores momentos de nuestra vida, y es donde el Señor prueba nuestro corazón.

 

Muchos de nosotros solemos ser impacientes porque queremos tenerlo todo ya, y en muchas de esas ocasiones pasa lo contrario. Sentimos que las cosas se demoran más, o que Dios no ha escuchado nuestra oración y empezamos a debilitar nuestra fe porque olvidamos que todo se hace en el tiempo de Dios.

 

Dios quiere que podamos mantener nuestra posición y firmeza siempre, en el mejor y en el pero tiempo, por eso la paciencia es una virtud que se compone de esperanza y fe para los que creen con todo su corazón.

 

5. Frutos del Espíritu – Benignidad

“La benevolencia del rey es para con el servidor entendido; mas su enojo contra el que lo avergüenza”. Proverbios 14:35

 

La solidaridad va ligada a la benignidad, pues son similares. Y cuando digo que están ligadas es porque no podemos ser buenas personas si no eso no nace en nosotros. Sin embargo, todo lo que hacemos o deseamos hacer viene directamente por orden de nuestro corazón ya que es él quien nos impulsa a hacer las cosas. Por eso cuando el Señor mira nuestras acciones, mira la intención con las que la hacemos, y si esas acciones son las correctas, entonces él nos bendecirá y pondrá su favor sobre nosotros para que sigamos adelante haciendo lo que a él le agrada.

 

6. Frutos del Espíritu – Bondad

“Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros”. Romanos 15:14

 

El deseo de Dios desde un principio ha sido que podamos mantener una buena relación los unos con los otros, y que nuestros corazones estén llenos de cosas buenas. Claramente el mundo ha cambiado mucho y de esa misma forma nuestra manera de pensar. Hemos distorsionado el significado de la bondad y de la gentileza y los hemos reemplazado por el egoísmo y la prepotencia.

 

Pero en ningún momento esta cualidad ha perdido su valor. Solo nosotros tomamos la elección de ser bondadosos o no. Todo nace en nuestro corazón, somos dueños de él, así que nadie nos obliga a hacer algo, en cambio, somos libres de hacer lo que mejor nos parezca, y con el tiempo nuestros resultados definirán si hicimos lo correcto o no.

 

7. Frutos del Espíritu – Fe

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Marcos 9:23

Toda nuestra relación con Dios se basa en la fe que tengamos en él.

 

Cuando Jesús dice que “todo es posible”, no lo dice por lo que nosotros podamos hacer, lo dice por lo que la fe pueda hacer en nosotros y por lo que Dios puede hacer en nosotros.

 

No olvidemos nunca que a dondequiera que vayamos es Dios quien nos abre las puertas, es Dios quien nos levanta en la dificultad, es Dios quien brilla en la oscuridad, y es Dios quien nos ayuda a vencer y hacer que todo sea posible

 

8. Frutos del Espíritu – Mansedumbre

“Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”. Tito 3:2

 

Puede que Dios habite en nosotros, pero quien toma la decisión de hacer algo, somos nosotros, por lo que si somos amables o generosos o gentiles con otras personas es porque nosotros mismos hemos decidido hacerlo de corazón y es lo que más vale en una persona. Mayor aún en estos tiempos donde la generosidad y el amor son escasos.

 

9. Frutos del Espíritu – Templanza

Podemos ser grandes personas, ricas, prósperas o bendecidas, pero nada de eso sirve si no tememos a Jehová. Un ejemplo de esto es Salomón, quien siendo rey de Israel y teniéndolo todo, puso su confianza en Dios y tuvo temor de él.

 

Y cuando Dios vio en él un corazón íntegro, decidió bendecirlo en gran manera y darle mucho más de lo que esperaba. Así es Dios con los que le aman y le temen.

 

En su Palabra, Dios nos dice que la templanza es ser moderados. También lo podemos ligar a la cordura, a ser calmados y ser sabios en nuestras decisiones. Además, en el libro de Proverbios se menciona que el principio de la sabiduría es el temor a Dios (Proverbios 1:3-7).

 

No podemos vivir una vida cristiana sin tener los frutos del Espíritu de Dios en nosotros. Cada fruto que tenemos es una semilla que plantar y solo depende de nosotros hacerla germinar en este mundo o no.

 

Si caminamos con Dios entonces debemos prepararnos porque viviremos una vida llena de cosas hermosas y veremos la mano del Señor actuando en nuestro favor.

 

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El Evangelio de los leprosos

EL EVANGELIO DE LOS LEPROSOS. En el Antiguo Testamento nos encontramos con la historia de cuatro leprosos llevando “su evangelio”. Esto lo afirmamos por las palabras que ellos mismos dirán en su historia: “No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas nuevas y nosotros callamos”. Observamos que eran cuatro leprosos hambrientos; pero de pronto descubrieron un gran mercado de alimentos, una joyería y una gran tienda de vestir, tres cosas que jamás tendrían acceso.

Así que comieron y se saciaron, pero luego escondieron lo encontrado y tuvieron la tentación de permanecer callados sobre aquella buena nueva. Fue entonces cuando les vino el recuerdo de Samaria con sus hambrientos habitantes, y reaccionaron ante el olvido.

Se dice que el egoísmo es el sentimiento que predomina en quien habiendo encontrado un gran bien, lo reserva solo para él, negándole la misma dicha a los demás. Nosotros hemos encontrado una gran comida que ayudará a otros a tener la misma dicha. Pero no siempre estamos tan dispuestos a hacerlo.

Estos cuatro leprosos nos dan un ejemplo de lo que debiéramos hacer desde el mismo momento que descubrimos la comida de la palabra, el vestido del hombre nuevo y las joyas de la vida abundante. ¿Eran ellos los mejores para dar a conocer este mensaje? ¡No!

Ellos estaban fuera de la ciudad, porque habían sido excluidos debido a su condición. Sin embargo, cuando se sintieron satisfechos, no fueron egoístas y tomaron la acción de ir a la ciudad y llevar las buenas nuevas de la abundancia de comida para todos los hambrientos.

La iglesia también sabe que “hoy es día de buena nueva”. ¿Qué haremos? ¿Nos quedaremos callados escondiendo el tesoro? Veamos entonces en qué consiste el evangelio de los leprosos.

EN UN BUENA NOTICIA PROFÉTICAMENTE ANUNCIADA

En esta historia tenemos un asedio al que fue sometida la ciudad de Samaria, la capital del Israel del Norte, debido a la idolatría con la que ofendieron a Dios, adorando a otros dioses.

Pero ahora hay una nueva profecía de restauración y satisfacción frente al hambre que padecen. Eliseo era el profeta del momento.

El milagro que iba a ocurrir lo dijo en este texto. Nadie creería esto. Era imposible pensar que en un solo día la economía de una ciudad destrozada pudiera recuperarse.

El rey de Samaria no lo creyó, su príncipe inmediato tampoco lo creyó (vers. 2), pero en un solo día la palabra profética se cumplió (versos. 16-19). El milagro para lograr esto estaba afuera.

Los mismos enemigos que causaron su desgracia proveyeron para su propia satisfacción. Dios no deja morir para siempre al hambriento. Esto es lo que hace el evangelio.

El evangelio en sí es un milagro. Quien lo recibe sabe al final que nada pudo cambiar su vida como lo hace el poder que él mismo tiene (Romanos 1:16). El evangelio también fue profetizado como un milagro. Jesucristo es la encarnación de ese milagro.

La incredulidad al mensaje del evangelio (versos. 2-12)

No siempre es fácil creer en las buenas nuevas del evangelio. Los hombres como Tomás han existido siempre. La mente racional no concibe la posibilidad de un milagro. Observe la actitud del rey y del príncipe.

Cuando Eliseo lanzó su profecía que cambiará la tragedia que vivía Samaria, simplemente negó que estas palabras fueran reales, expresándose con sarcasmo (vers. 2).

La incredulidad al mensaje traerá al final un destino impensable. Por cuanto aquel príncipe se negó a creer lo dijo el profeta, el mismo Eliseo le profetizó, diciendo: “He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello”. Pero lo mismo hizo el rey.

No creyó la noticia de los leprosos, sino que pensó que era una trampa de los sirios. Lo que siempre vemos es que los que oyen el mensaje del evangelio, debido a sus propios prejuicios, o frente a la imposibilidad que suceda algo, se resisten a creer.

Muchos creen más en las malas noticias que en las buenas. ¿Era mala la noticia que estaba comunicando el profeta y ahora los leprosos? ¡En ninguna manera! Pero así son los corazones que prefieren cerrarse al mensaje, aunque sus vidas están pereciendo.

CONCLUSIÓN: En esta historia tenemos a cuatro humildes leprosos que, en su desesperación por encontrar el favor de los sirios, descubrieron el campamento enemigo totalmente abandonado y lleno de comida, bebida y todo tipo de riquezas.

Sin embargo, después de satisfacer su hambre se sintieron culpables por no compartir la bendición y decidieron informar al rey de lo ocurrido. Nosotros hemos recibido de Dios el tesoro más grande, la salvación. ¿Qué estamos haciendo con esta noticia?

Samaria representa a aquellos que están desesperados, muriéndose de la más grande hambre que se conozca, la espiritual. Si ya nosotros hemos satisfecho nuestra hambre espiritual, pero no la compartimos, ¿quién dirá que somos dignos de haberlo recibido?

¿Saben aquellos que están hambrientos de nuestro descubrimiento? Hoy es día de buena nueva. ¿La comunicaremos? No estamos haciendo bien si callamos. “Hoy es el tiempo aceptable, hoy es día de salvación”.

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Estas en manos del verdadero Alfarero?

En Un Culto De Adoración LLENO de la presencia de Dios, teniendo como parte central LA SANTA CENA DEL SEÑOR, la cual fue llena de la presencia del Espíritu Santo de Dios, todos conmovidos ante semejante momento de recordación, del acto de amor mas impresionante que la humanidad haya vivido jamás, pasamos a meditar en un mensaje poderoso, de confrontación con nuestro yo personal y el verdadero hacedor de nuestras vidas, EL ALFARERO, yo simplemente barro.

 

SI DE VASIJAS HABLAMOS “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla” Jeremías 18:4 ¿Sabían ustedes que nosotros somos esa vasija, que necesitamos ser trabajadas por el alfarero, y nuestro alfarero es Jesús?

 

Claro que somos vasijas que llegan a las manos del alfarero. El alfarero trabaja en pro para sacar una buena vasija, pero muchas veces el barro de esas vasijas es difícil de ser trabajado. Muchas veces cuando la vasija está siendo trabajada, se daña. Entonces es necesario quebrantarla, y volver a empezar un nuevo trabajo en ella. También hay vasijas que se dejan trabajar en esas manos delicadas, y sale un trabajo perfecto.

 

En nuestra vida espiritual suele ser igual, a veces nos volvemos monótonos en nuestra relación con Jesús. O quizás nos convertimos en personas tibias. Son aquellas y aquellos que quieren o tienden a servir al padre de maldad.

 

Por lo general fingen ser hijos de Dios, pero se dejan llevar fácilmente por las inmundicias y mentiras del mundo. Por lo cual a Dios le es necesario quebrantarlos por dentro para volverlos a formar nuevamente, porque la obra que Dios empieza la perfecciona, y las veces que sean necesarias quebrantar la vasija para arreglarla y perfeccionarla Él lo hará.

 

“Entonces vino a mi palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” Jeremías 18:6

 

En el momento de trabajar el barro puede ser un poco doloroso, pero NO TENGAS NINGUNA DUDA, que luego veremos una mejor versión de cada uno.

 

I. El alfarero – Misericordia por obediencia

 

“En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hable, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles” Jeremías 8:7-8

 

A veces es necesario que Dios padre celestial tome medidas sobre nuestras vidas. Nuestro Padre se entristece al ver que la maldad quizás te está consumiendo, y tu ni siquiera te das cuenta. La misma maldad te ciega y no te permite ver la realidad. Dios se enoja, no contigo hermano mío porque Él te ama. Pero se enoja con lo que está gobernando tu corazón.

 

Antes de tener que pensar en destruirte, Él piensa en cómo ayudarte desde Su infinita misericordia. Pero a veces el caos que hay en ti es tan fuerte que le es necesario arrancar, derribar y destruir.

 

Él te muestra a ti que algo está mal, pero tu debes decidir corregirte y obedecer para mostrar tu agradecimiento. Pero cuando eso no pasa, es necesario que Él te quebrante como vasija y vuelva a formarte, porque es por tu bien, antes de que te pierdas.

 

 II. El alfarero y el fruto del quebrantamiento

 

“Y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar” Jeremías 18:9 Para Dios eres lo más importante, y cuando se quebranta algo dentro de ti que ni siquiera tu entiendes por qué paso eso, es porque Dios esta actuando en ti, porque le interesa que seas salvo y conozcas las maravillas para ti. El padre lo que quiere es edificarte y plantarte como árbol que da fruto en su tiempo, su hoja no cae y que todo lo que hace prosperará, Él no quiere que seas como el tamo que arrebata el tiempo.

 

El padre exige firmeza, y quiere trabajar en ti, así que cuando Dios te quebrante no lo reproches, porque es por tu bienestar. El enemigo muchas veces te hace creer que las cosas van bien, que todo está fluyendo, pero créeme hermano que de momento te baja del estante en el que te había colocado, cuando el enemigo te destruye él no piensa en ti.

 

Ahora, el Padre hoy quiere quebrantar tu corazón, pero para que vuelva a casa para ser trabajado, a ser limpiado y a ser perfeccionado. Eres una obra que se empezó en las manos de Dios, y que terminará en las manos de Dios.

 

No te dejes engañar por Satanás. Si sientes que algo en ti no está bien y en paz con Dios, habla con Él y dile que necesitas su ayuda. No pierdas tiempo, porque ser quebrantado duele ya que nos acostumbramos a la monotonía.

 

El quebranto que Dios hace es necesario y eficaz, pues Él es nuestro alfarero, y tu y yo somos barro en sus manos. Y la obra que Dios empieza no la termina hasta que la perfeccione. Dios es un Dios de perfección. Él siempre va a querer una mejor versión y transformación del ser humano. Cuando permitimos que el alfarero rompa la vasija y la vuelva a formar con unas mejores medidas, y un mejor terminado, es ahí donde estaremos orgullosos por ser trabajado y procesados por nuestro amado. DÉJATE MOLDEAR Y CONTORNEAR POR EL MEJOR ALFARERO QUE PUEDAS TENER, EL QUE NO SE EQUIVOCA, NO TIENE ERRORES Y BUSCARÁ QUE SEAS LA MEJOR VASIJA QUE PUEDA EXISTIR. DIOS TE SIGUE AMANDO Y ESPERANDO. AMEN

 

Pr. Horacio León CDD TU CASA SAN ANTONIO OESTE

 

 

Cuales son tus armas en esta guerra?

 

El mundo material se rige por leyes naturales, las cuales no pueden ser violadas. Sin embargo existe un mundo espiritual, en el cual las leyes naturales no tienen efecto. Este mundo espiritual está regido también por leyes y quienes vivan en este mundo deben regirse por ellas.

 

El ser humano es un cuerpo material y vivimos en este mundo tangible, pero a la vez somos espíritu. Dios nos ha creado así y podemos tener comunión con Él. Sabemos que Dios es espíritu y su palabra nos dice que los que le adoramos lo hagamos en espíritu y en verdad (Juan 4:24). Pero en el mundo espiritual no todo se trata del bien. Existe una guerra espiritual entre el bien y el mal, entre los hijos de Dios y el enemigo de nuestra fe. Nuestra alma está en juego y el diablo quiere que nos perdamos con él. Pero Dios nos ama tanto que no quiere que nadie se pierda sino que seamos más que vencedores en esta guerra espiritual.

 

¿Estamos preparados para pelear esta guerra? ¿Los ataques del enemigo pueden hacernos daño? El diablo usa todas sus artimañas, todos sus trucos para atacar a los hijos de Dios y estos deben estar preparados para no permitir que esos ataques hagan el daño que buscan.

I. La hechicería y brujería

 

En el mundo podemos encontrar prácticas que buscan la manipulación de las cosas, la manipulación de las personas. Estas prácticas oscuras pretenden obtener resultados en beneficio de alguien o algo y en perjuicio de otros.

 

El mundo quiere cambiar la realidad y buscan maneras de hacerlo, aunque así tenga que hacer cosas alejadas de la luz. Esto es algo que no está en consideración por parte de los cristianos nacidos de nuevo, pues la luz ha venido a ellos. Pero el mundo, que es contrario a los hijos de Dios, pretende usar todas sus armas para dañar a los cristianos.

 

¿Pueden estas personas y estas armas afectar a los hijos de Dios? Antes de responder veamos lo que dice Dios acerca de la hechicería o brujería.

 

a. Es contraria a Dios (2 Reyes 17:17)

 

Debemos saber que estas prácticas son una realidad, no son invenciones de algunos sino prácticas reales que son usadas constantemente para hacer daño, para tratar de manipular la realidad.

 

En este pasaje del segundo libro de Reyes vemos cómo el pueblo de Dios se entregó a las adivinaciones y realizaron rituales dedicados a otros dioses. Pero la parte final del versículo nos dice que esto provocó ira a nuestro Dios. El practicar la brujería, la hechicería, la adivinación, los agüeros son cosas que no solo desagradan a Dios, sino que le provocan ira. Dios se enoja contra quienes practican tales cosas. De esta manera, sabemos que quienes practican tales cosas no proceden de Dios, sino que son contrarios a Él.

 

El enemigo intenta engañar a los hijos de Dios cuando los hechiceros mencionan el nombre de Dios y proclaman que actúan en Su nombre, pero sus actos dicen lo contrario. Dios es poderoso y no necesita de ningún hombre que haga su trabajo. Nadie que realice prácticas de este tipo es de Dios.

 

b. Son obras de la carne (Gálatas 5:19-21)

 

Como mencionamos anteriormente Dios es espíritu y quienes le adoran lo hacen en espíritu y verdad. Quienes adoran a Dios no andan en las cosas de la carne sino en las cosas del Espíritu

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En este versículo nos damos cuenta que la idolatría y la hechicería están consideradas como obras de la carne. Al final del versículo veintiuno el Señor nos advierte que “los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Identificamos a quienes andan en el espíritu y quienes andan en la carne por medio de este listado que encontramos en la palabra de Dios, debemos examinar si las cosas proceden de Dios o son obras de la carne. Si somos hijos de Dios no debemos practicar estas cosas, para que nuestro Padre se agrade de nosotros debemos en su lugar tener el fruto de su Espíritu.

 

c. Usada por el diablo para afligir a los cristianos (1 Reyes 19:2)

 

No es un secreto que el enemigo quiere ver destruidos a los hijos de Dios. Si vemos el ejemplo de Job nos damos cuenta que el enemigo siente celos de cómo podemos acercarnos al Señor, de cómo recibimos de su gracia eterna.

 

En 2 Corintios 4:8-12 leemos que los cristianos somos atacados y nos encontramos atribulados, angustiados, en apuros, perseguidos, derribados. Esto es por causa de los ataques del maligno. Aún hombres de una fe fuerte tuvieron que huir, como fue el caso de Elías cuando fue perseguido por Jezabel.

 

d. Usada para gobernar al mundo (Efesios 6:12) LUCHA CONTRA SANGRE

 

En la biblia encontramos que nuestra lucha no es carnal, no es con espada ni con ejércitos, sino que es una lucha que se lleva a cabo en las regiones celestes. Es una guerra espiritual para la cual debemos estar preparados y saber cómo defendernos de los ataques que buscan destruir a los hijos de Dios.

 

La palabra nos dice que existen huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Estas huestes en las regiones celestes son quienes gobiernan este mundo. Son quienes manipulan a los incrédulos de este mundo para hacer las obras del diablo y que no les resplandezca la luz de Cristo (2 Corintios 4:4)

 

II. Dios es superior a todo

 

La brujería y la hechicería son una realidad, y no se deben tomar a la ligera. Estas son usadas por el enemigo para atacar, para destruir, para gobernar el mundo, para que abunde la maldad en este siglo.

Pero estas prácticas no pueden afectar a Dios. Estas prácticas son contrarias al Señor y no tienen efecto alguno sobre Él. Porque Dios es superior a todas las cosas y todo se sujeta a Su voluntad perfecta.

 

a. Todo sujeto a Cristo (1 Pedro 3:22)

 

Jesucristo murió y resucitó, fue recibido en el cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre. Esta es la victoria de Cristo en la cruz, ahora le están sujetos los ángeles, autoridades y potestades. Todo está sujeto a Cristo, el autor y consumador de nuestra fe. De Él es la victoria sobre todas las cosas, Él venció en la cruz del Calvario.

 

III. La victoria de Cristo

 

Ya vimos que Dios es superior a todo y en Él está la victoria. Pero además debemos saber que a Jesús le fue dada toda potestad. Él tiene toda autoridad sobre todo. Ahora somos salvos por el sacrificio de Cristo en la cruz.

 

a. Toda potestad es de Él (Mateo 28:18)

 

No hay nada que se escape del control del Señor, de nuestro Señor. En las manos de Cristo está la autoridad sobre el universo, suya es la victoria.

 

b. Nos ha dado potestad (Lucas 10:19) OS DOY POTESTAD…

 

Con esa autoridad que solo Cristo tiene, recibimos de Él la potestad de hollar serpientes y escorpiones. El Señor nos da autoridad y nos advierte que nada nos dañará.

 

Conclusión

 

Todo cristiano nacido de nuevo, que es temeroso de Dios puede estar seguro, puede estar tranquilo en las manos de Dios. Nada nos dañará, ninguna arma prospera contra los hijos de Dios.

 

Pero debemos estar sometidos a Dios y dispuesta la armadura del Señor para pelear la batalla espiritual.

 

El enemigo nos atacará, pero podemos estar seguros en Dios, Él ya ha vencido y suya es la victoria sobre todas las cosas. No hay potestad, no hay autoridad que pueda enfrentar al Rey de reyes y Señor de señores. Nuestro Padre es el Rey.

 

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Fracasos Motivacionales (Cambia debilidad por fortaleza)

Sin dudas que cada uno de nosotros pasamos, transitamos, vivimos momentos de «fracasos» en esta vida. Y tambien sabemos que cada uno de ellos nos dejan marcas muy profundas que calan hondo en nuestra existencia. Pero hoy vendo de parte de Dios a entregarte una Palabra que viene a «Reconocer la existencia de los fracasos», pero mas aun, ver que todo depende como tomemos esos «fracasos», si para sendas de DEBILIDAD o MOTIVACON PARA LOGRAR OBJETIVOS. Veamos juntos la Biblia y examinemos nuestras vidas a la luz de ella. Solo asi podremos comprende lo maravilloso de Dios, aún en momentos de dificultad.

 

“No dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad”. (Deuteronomio 21:33) Nadie sabe a ciencia cierta el origen de la Cruz. Posiblemente fue inventada por los persas o por los fenicios, pero quienes más la utilizaron fueron los romanos. El crucificado tenía que pasar por un gran suplicio, primero el repudio de la sociedad quedando en un completo abandono; luego, la flagelación en la cual el reo era azotado violentamente.

 

Uno de los beneficios que encontramos es que el Señor anuló el acta de decretos que había contra nosotros que nos era contraria las quitó de en medio y las clavó en la Cruz. Luego, añade que: “despojó a los principados y a las potestades y los exhibió públicamente triunfando sobre ellos en la Cruz” (Colosenses 2:14).

 

Cuando habla de todos los decretos se refiere a los argumentos que Satanás tenía contra nosotros y con Su muerte en la Cruz del Calvario, el Señor Jesús los clavó. Esos argumentos atestiguaban contra nuestras vidas, pero gracias a la obra redentora, el Señor rompió esa maldición y al quebrantar la maldición despojó a los principados y a las potestades.

 

Entendamos esto, si hay un argumento en contra de su vida, va a ser prácticamente imposible que usted pueda vencer o despojar los poderes demoniacos que están tratando de controlarla.

 

El Señor Jesús nos libró de la maldición, tal como lo enseña: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley hecho por nosotros maldición como está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero” (Gálatas 3:13). Cuando el Apóstol Pablo dice que Cristo nos redimió, se refiere a que Él tomó nuestro lugar, Él nos rescató de una inevitable condenación, nos rescató de las garras del adversario que como león rugiente anda alrededor buscando a quien devorar. Esto sucedió para que la bendición que Dios prometió a Abraham alcance también, por medio de Cristo Jesús, a los no judíos; y para que por medio de la fe recibamos todos el Espíritu que Dios ha prometido. Pablo trata de exhortar a los Gálatas de que Cristo fue hecho maldición, para librarles del castigo por no cumplir la ley. … Gálatas 3:14. Todo esto redunda en que el propósito de la muerte del Señor es para que la bendición (o la herencia) de Abraham alcanzase a los gentiles

 

El mismo Señor nos hizo libres, por eso dice: nosotros fuimos libres de la maldición para que “la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gálatas 3:14).

 

Algo en que Pensar

Abraham Lincoln, antes de llegar a la presidencia de los Estados Unidos, tuvo que pasar por una cadena de fracasos, pero éstos, en vez de desalentarlo y sacarlo de acción, lo impulsaron a mantenerse en la lucha para conseguir su propósito, cada uno de los aparentes fracasos, fueron peldaños que lo llevaron poco a poco al éxito:

 

— En 1832 Perdió las elecciones para senador.
— En 1833 Fracasó en los negocios .
— En 1835 Murió su esposa.
— En 1836 Tuvo un colapso nervioso.
— En 1838 Fue derrotado como representante a la legislatura.
— En 1843 Perdió las elecciones para ser nominado al Congreso.
— En 1848 Perdió por segunda vez la nominación para el Congreso.
— En 1849 Su aplicación a la oficina de registros fue negada.
— En 1854 Fue derrotado en las elecciones para senado por tercera vez.
— En 1856 Perdió la nominación a la vicepresidencia de los EE. UU.
— En 1858 Perdió las elecciones para Congreso.

 

Fue hasta 1860 que conquistó la presidencia de Estados Unidos. Después de 28 años de fracasos obtuvo el triunfo tan anhelado, pero Lincoln fue tan persistente, sólo un hombre de carácter firme puede llegar a tanto.

 

Job un hombre acepto ante los ojos de Dios, despues de TENERLO TODO lo PERDIÓ TODO, pero la caracteristica fue: nunca dar contra Dios. Maldijo el dia de nacimiento pero nunca a Dios. Luego Dios le devolvió todo, pero, aún mas de lo que era y lo que tenía. Su Fracaso lo Motivo a lograr lo que se propuso.

 

José, un hombre despreciado por su propia familia, vendido y tirado, nunca se dio por vencido hasta que Dio le puso en el lugar indicado, para BENDECIR a quienes le maldijeron. Nunca se dió por vencido, continuo adelante hasta que Dios lo pusiera en un lugar de honra.

 

Y tantos otros hombre de Dios que nos demuestran, incluso hoy en la actualidad, varones y mujeres que pelean y luchan en su diario vivir sobreponiéndose a cualquier adversidad que se le presente. USAN LOS FRACASOS COMO ESCALONES PARA CONTINUAR AVANZANDO. Tus Fracasos te tienen que Motivar a llegar a lograr obtener todo lo que te propongas en las manos de Dios. CRÉELO, DIOS TE DA LOS RECURSOS AHORA MISMO.

 

OREMOS JUNTOS. Señor Jesús, gracias porque Tu obra en la Cruz del Calvario me salvó, me liberó de toda maldición. Gracias Señor Jesús porque ahora mi fe está puesta totalmente en ti. Te amo con todo mi corazón. Amén.

 

DECLAREMOS: “Gracias a la obra de la Cruz, toda mi debilidad fue transformada en fortaleza”.

 

Pr. Horacio León

CDD TU CASA SAN ANTONIO OESTE

 

 

 

 

 

Rendirse para ganar

Hay dos principios que operan en este mundo. Cada persona vive bajo uno de estos dos principios. Seguramente muchos no lo reconocen, pero en este momento tú, yo y todas las personas del mundo estamos viviendo bajo uno de estos principios, que guían nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar.

El primero es el principio de la ley. El principio de la ley es muy sencillo. Si haces lo que debes hacer, si obedeces, te irá bien. Por lo menos, evitarás un castigo; puede ser que incluso recibas algún beneficio. Por ejemplo, si manejas por la ruta sin violar las leyes de tránsito, generalmente evitarás una multa.

Así es que funciona la ley. Funciona en base a lo que te mereces. Es un principio que se extiende a cada parte de nuestra vida. En la familia, es la base de la disciplina de los hijos.

En el trabajo, define la relación entre patrón y empleado. Si haces el trabajo, recibes tu salario; si no cumples con las instrucciones, puedes terminar despedido.

Dios también dio leyes a su pueblo. Eran leyes muy buenas. Si se obedecían, habría bendición. La sociedad prosperaría. Todos vivirían en armonía. Por esto, Dios dijo a su pueblo: «Observen mis estatutos y mis preceptos, pues todo el que los practique vivirá por ellos. Yo soy el Señor. » (Levítico 18:5)

Dios le dio a su pueblo una ley que era perfecta para ellos, y luego les prometió vida a través de estos mandamientos. ¿Cómo llegaría esa vida? Solamente llegaría por medio de la obediencia. Así es que funciona la ley: la obedeces, te portas bien, y recibes los beneficios. ¡Fácil! ¿No?

Sólo hay un pequeño problema con el principio de la ley. Este principio es esencial para las sociedades humanas; sin leyes, la sociedad se convertiría en un caos. Pero el problema con el principio de la ley es que nosotros, los seres humanos, somos débiles. Dios nos promete vida si obedecemos toda su ley, pero ninguno de nosotros ha sido capaz de hacerlo.

El reformador Martín Lutero se guió por el principio de la ley. Cuando era joven, fue sorprendido un día por una fuerte tormenta. En medio de los rayos y truenos que lo rodeaban, asustado y desesperado, gritó: «Santa Ana, si me salvas de esta tormenta, ¡me haré monje!» Poco a poco se calmó la tormenta, y él abandonó la carrera de leyes que llevaba para convertirse en monje.

¿Te das cuenta de la manera en que funcionó el principio de ley en la vida de Lutero? Creía que tenía que hacer algo para merecer algo. Si quería ser salvo de la tormenta, tendría que dar algo a cambio. Es como un trueque. A cambio de algún sacrificio, Dios nos concede su perdón, su bendición o la petición que levantamos en oración.

Sin embargo, como monje, Lutero no logró encontrar la paz. Nunca sentía que lo que hacía era suficiente. Dormía en el suelo de su celda sin cobija durante el frío invierno, se confesaba constantemente y trabajaba arduamente. Sin embargo, nunca sintió la seguridad de haber hecho lo suficiente.

La solución al problema llegó cuando Lutero descubrió en la Biblia el otro principio de vida, que es el principio de la gracia. El siempre había pensado que la gracia de Dios es algo que nos ayuda, pero que nosotros tenemos que poner mucho de nuestra parte. En otras palabras, después de que nosotros nos esforzamos hasta más no poder, Dios nos da lo que falta.

La revelación le llegó cuando finalmente comprendió Romanos 1:17. La traducción Dios Habla Hoy lo expresa así: «Pues el evangelio nos muestra de qué manera Dios nos hace justos: es por fe, de principio a fin. Así lo dicen las Escrituras: ‘El justo por la fe vivirá.’ “Lutero se dio cuenta de que la justicia de Dios es un regalo. No es algo que podemos ganar.

Lo que viene por ley es ganancia, es merecido; pero lo que viene por gracia es un regalo inmerecido. En Jesucristo se da a conocer la gracia de Dios, porque todo lo que Él nos ofrece se recibe como un regalo. Él no nos exige que trabajemos para merecer su perdón y su amor; de hecho, no lo podemos ganar. Sólo lo podemos recibir por fe, como un regalo de gracia.

En cierta ocasión, el apóstol Pablo tuvo que confrontar al apóstol Pedro sobre este asunto. Pedro llegó a visitar a la Iglesia en Antioquía. Allí tenía compañerismo con todos los creyentes, tanto judíos como gentiles. Cenaba y convivía con todos. Pronto, sin embargo, se presentó un problema. Llegaron algunos representantes de la Iglesia en Jerusalén, una Iglesia compuesta principalmente de judíos. Bajo presión de ellos, Pedro se retiró del compañerismo con los gentiles y sólo se juntaba con los judíos.
Podríamos ver esto como un caso de discriminación, y lo fue. Pero Pablo reconoció que algo más estaba pasando. Se trataba, en realidad, de una confrontación entre la ley y la gracia. Al separarse de los gentiles, Pedro estaba volviendo al legalismo judío. Se estaba portando como si el hecho de separarse de los gentiles lo hacía más aceptable ante los ojos de Dios.

Pablo lo regañó fuertemente. Gálatas 2:16 registra lo que le dijo a Pedro: «Al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por éstas nadie será justificado.»

Tratar de obedecer la ley de Dios no logra justificar a nadie. La ley sólo nos puede condenar. La única manera de llegar a estar bien con Dios es en base a su gracia. Sólo su gracia nos puede justificar. Esa gracia llega a nuestras vidas por medio de la fe, de lo cual hablaremos más la próxima semana.

Más adelante en Gálatas 2, en el verso 19, Pablo dice: «Yo, por mi parte, mediante la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios.» La ley le había hecho ver a Pablo que era pecador, pero también le había revelado que sus esfuerzos por perfeccionarse y ganar la aprobación de Dios eran inútiles. Jamás podría ser perfecto, jamás podría merecer el amor de Dios, jamás podría ganarse el cielo.

La salvación es por gracia, y sólo por gracia; no es gracia más otra cosa. Es la gracia nada más. Esto se convirtió en uno de los principios básicos de la Reforma protestante, conocido como sola gratia. Dios nos salva, nos acepta y nos tiene de pie ante El solamente por su gracia.

Un hombre daba su testimonio en un culto. Habló de cómo Dios había conquistado su corazón y lo había librado de la culpa y el poder del pecado. Habló de Cristo y su obra, pero no dijo nada acerca de su propio esfuerzo. Cuando terminó su testimonio, el líder de la reunión se levantó para hacerle una pregunta. Este hombre era algo legalista, así que dijo: «Nuestro hermano nos ha hablado de lo que hizo el Señor para salvarlo. Cuando yo me convertí, tuve que hacer muchas cosas por mi propia cuenta antes de esperar que el Señor me ayudara. Hermano, ¿no hizo usted su parte antes de esperar que Dios hiciera el suyo?» El que había dado su testimonio le respondió: «Es cierto. ¡Se me olvidó! yo hice mi parte durante más de treinta años, corriendo en mis pecados para alejarme lo más posible de Dios. Esa fue mi parte. Y Dios me persiguió hasta que me alcanzó con su gracia. Esa fue su parte.» Así es la gracia de Dios.

Ahora déjame preguntarte: ¿bajo cuál principio estás viviendo tú? ¿Vives bajo la ley, esforzándote constantemente por agradar a Dios, pero jamás seguro de haber hecho lo suficiente? Hermano, nunca será suficiente. Recibe hoy la gracia de Dios. Descansa en su gracia, que Él te ofrece en Jesucristo. Su sacrificio en la cruz es suficiente. Confía en El. RÍNDETE PARA GANAR.

CDD TU CASA SAN ANTONIO OESTE

 

Renovación, Reconocimiento y Aprobación

ISASIAS 40:27-3 El pueblo de Dios es reprendido por su incredulidad y desconfianza en Dios. Que recuerden que tomaron los nombres de Jacob e Israel, de alguien que encontró a Dios fiel a él en todos sus estrechos. Y llevaban estos nombres como un pueblo en pacto con Él. Muchos temores tontos desaparecerían antes de investigar las causas. Es malo tener pensamientos malvados en nuestras mentes, pero peor convertirlos en malas palabras.

 

Hay ocasiones en la vida en que la desilusión, el agotamiento y la desesperanza se apoderan de nosotros y sentimos una pesada carga que no nos deja seguir hacia adelante. Cada uno de nosotros conoce de estos momentos, momentos en que nos sentimos sin fuerza para enfrentar los problemas de la vida cristiana.

 

Son momentos en los cuales podemos decir como el salmista: «Abatida hasta el polvo esta mi alma»; o como el profeta Elías sentarnos bajo el enebro y decirle el Señor: » basta ya, oh Jehová, quitame la vida». Realmente hay momentos en la vida en los cuales Dios nos parece remoto, desinteresado y la Biblia no tiene sentido para nosotros.

 

¿Cómo levantarse espiritualmente?

La generación de Isaías se enfrentó a días devastadores. Serían llevados cautivos. Vivirían en el exilio. En dicha experiencia se hundirían emocional y espiritualmente. Cuando miraban el largo camino de vuelta a casa se quejaban de no tener la fortaleza para hacerlo. Pensaban que Dios le estaba pidiendo que hicieran algo imposible. En este pasaje el profeta señala un camino para salir de este vacío.

 

¿Como levantarse espiritualmente? ¿Cuál es, entonces, la clave para el fortalecimiento espiritual que Dios nos presenta en este pasaje? Está compuesta de tres elementos: un conocimiento renovado de Dios, un reconocimiento de nuestra condición y una apropiación personal de Dios.

  1. El fortalecimiento espiritual demanda un conocimiento renovado de Dios. vs. 28

Si Tozer tuvo razón cuando afirmo que lo más importante en la vida es entender quien es Dios, la generación actual esta en serios problemas. Hoy nuestra forma de ver a Dios son mayormente, de acuerdo con nuestra preferencia. El problema del pueblo de Israel radicaba en que habían quitado su vista de Dios y se centraron en ellos mismos.

 

(vs.27) La razón por la cual el profeta nos presenta a Dios en su majestad es para que entendamos que tenemos un Dios Todopoderoso y suficiente para socorrernos en nuestra debilidad.

 

«Vuestro conocimiento de Dios es demasiado humano», dijo Lutero a Erasmo de Rotterdan. Necesitamos renovar nuestra visión de Dios. El dios en el que decimos creer ser ha vuelto intrascendente. Es un dios que podemos manipular; es un Dios que no nos hace temblar, que no nos anima a levantarnos y venir a su casa a adorarle con todo el corazón.»

 

Daniel dijo: «el pueblo que conoce a su Dios se esforzara y actuara» y el mismo Señor dijo: «y esta es la vida eterna que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado». En el versículo 28 hay cuatro atributos de Dios que son piedras fundamentales para esta vida.

 

Dios es eterno. » no habéis oído que el Dios eterno es Jehová» Por ser eterno no conoce el cambio, ni la decadencia. Porque es intemporal puede ayudarme en mi corto tiempo.

 

Dios es infinito. «que creo los confines de la tierra» Cuando decimos que Dios es infinito queremos decir que EL no conoce limite. Dios es inconmensurable, o sea, no se puede medir. No hay límites a su presencia. No hay lugar donde El no pueda ser hallado. Porque es ilimitado puede ayudarme en mi poco espacio.

 

Dios es inagotable. «no desfallece ni se fatiga con cansancio» Dios es incapaz de fatiga o de debilidad. Porque Dios es inagotable, puede ayudarme en mi agotamiento.

 

Dios es inescrutable. «Su entendimiento no hay quien lo alcance» ISASIAS 55:9

La mente y el entendimiento de Dios son insondables y están más allá de todo escrutinio. Por ser inescrutable su inteligencia, no hay quien pueda frustrar sus designios.

  1. El fortalecimiento espiritual demanda un reconocimiento de nuestra condición. vs. 28,30

 

Hay una verdad que sala a relucir en estos versículos y es que Dios otorga su poder a hombres y mujeres agotados. Dios demanda de nosotros que reconozcamos nuestra incapacidad, El suplir nuestra necesidad. Este es el modo especial en que Dios obra.

 

Envió un aguijón a Pablo que lo abofeteaba, lo avergonzaba y humillaba. Pablo rogó a Dios tres veces que lo quite de el, pero el Señor le contestó: «bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad».

 

El aprendió a gozarse en la debilidad porque como dijo: «cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:10). Este es el mismo Pablo que aprendió a decir: «todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). Lo más selecto y fuerte de nosotros necesitamos de ese poder. Desfalleceremos alguna vez en la lucha de la vida. Aún queda un tercer elemento:

 

III. El fortalecimiento espiritual demanda una apropiación de Dios. vs. 31

La condición para aquellos que quieren tener nuevas fuerzas es «esperar en Jehová». Todo el capítulo ha enseñado la locura de confiar en la «carne» o en los ídolos, haciendo ver al pueblo que su sabiduría consiste en volver a Jehová de todo corazón. Los que esperan en Jehová son los que creen que EL le puede liberar y esperan que de cumplimiento a sus promesas.

 

Esperar no es pasivo, sino un ejercicio activo y vigilante que absorbe el poder de Dios. «Esperar» no sugiere que nos sentemos ahí a esperar sin hacer nada. Significa «tener esperanza», acudir a Dios para todo lo que necesitamos. Es como un niño que viene donde su padre con un juguete desinflado, esperando que su aliento lo llene de nuevo.

 

La expresión «nuevas fuerzas» se refiere a un «intercambio», como quitarse una ropa vieja y ponerse una nueva. Nosotros cambiamos nuestra debilidad por su poder. Cuando esperamos delante de Él, Dios nos capacita para levantar alas cuando hay una crisis, para correr cuando los desafíos son abundantes, y caminar fielmente en medio de las exigencias de la vida diaria. El no ata las águilas al suelo, ni hace a otros volar mas alto de lo que pueden.

 

Conclusión: Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el señor esta la fortaleza de los siglos. (Isaías 26:4).

 

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La oposición,esta en la receta de Dios

MOTIVAR: Proporcionar motivo o razón para que cierta cosa ocurra o para que alguien actúe de una manera determinada. Explicar el motivo o motivos que apoyan o fundamentan cierta acción.

COMO MOTIVAR: Descubre de donde viene la motivación. …Empatiza primero tu con la gente antes de que ellos empaticen contigo. … Se guía desde adelante (Predica con el ejemplo). …Di la verdad siempre y rápido. …Conoce tu Propósito.

Una de las cosas que nos cuesta hacer es motivar a los demás. Todos estamos esperando que nos motiven y que nos animen. La tarea se hace mucho más difícil cuando se vive en un mundo donde lo que más motiva son el dinero, las cosas materiales y el reconocimiento. Solamente tenemos que pensar en que hemos sido capaces de hacer por todas estas cosas. Pero por medio de este mensaje quiero hablar de otra motivación, la motivación espiritual. Cuando las personas tienen la visión de Dios y hacen planes por la fe, Dios también les da la capacidad para motivar a otros, a sus hijos, sus colegas, a su iglesia. Cuando el Espíritu Santo comienza a obrar en el corazón de un hombre, muy pronto comenzará a trabajar en el corazón de otros. Pero en que consiste esta motivación, veamos los pasajes de Nehemías.

CONSISTE ESENCIALMENTE EN UNA MOTIVACIÓN PERSONAL

Nehemías 2:12 » no declaré a hombre alguno, lo que Dios había puesto en mi corazón»; también 2.16 enfatiza la misma idea «ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes,».

Esto hermanos es una verdad espiritual, Dios pone en nuestros corazones su visión. Dios va a mover a sus hijos que le buscan, que le amán y están en comunión con él en la dirección que Él quiere. Dios nos mueve, él nos motiva.

Eso es lo que dice Filipenses 2:13 «2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.» La idea de este pasaje es que Dios lo inicia todo y nosotros lo reproducimos eficazmente con el poder que él nos da. Él nos motiva y él nos ayuda en la ejecución. Si no fuera de esta manera, dejaríamos nuestra causa en cuanto aparecieran los Sambalat, los Tobías y los Jesem. Pero la persona motivada por Dios sabe que estos personajes no son más que la pimienta que le da más sabor a nuestros planes y proyectos. La oposición está siempre en la receta de Dios, el la permite para que no dejemos de depender de él. Son los obstáculos que nos ayudan a mantenernos despierto, porque tenemos que entender algo, los planes son cosas que puedo controlar, la oposición no. Dios permite cosas que no puedo controlar porque quiere que dependamos de Él.

Alguien dijo; «trabaja como si todo dependiera de ti y ora como si todo dependiera de Dios» Siempre existe un equilibrio entre lo que hace Dios y lo que me corresponde a mí. Nosotros, planificamos, trabajamos y oramos y Dios actúa con su soberanía. Estas dos verdades reposan, se sustentan en algo que llamamos FE.

CONSISTE ESENCIALMENTE EN COMUNICACIÓN EFICAZ

Usted y yo podemos vivir todo el proceso que vivió Nehemías, incluso la etapa de silencio que se ve que con mucha claridad que existió. Nehemías comunicó tan bien las cosas que movilizó a la gente y en 52 días levantaron el muro.

¿Cómo lo hizo?, algunos dicen, «era un gran líder», pero eso es solo parte de la verdad, él COMUNICÓ lo que Dios había puesto en su corazón.

Nehemías no hizo una gran entrada diciendo ¡aquí estoy! Al contrario, cuando llegó no dijo a nadie porqué estaba allí. Estuvo en silencio, pero llegó el día, llegó el momento de hablar, de comunicar. Y como lo hizo:

  1. Enfatizó el problema.

No exageró el problema, todo lo que estaba diciendo era verdad. Muy importante, cuidado con los ALARDES. Pero hay que hablar de la necesidad, del problema. ¿Por qué?, porque a veces la gente está cómoda y prefieren dejar las cosas como están, hay que despertarlos. Uno de los peores enemigos del liderazgo no es la oposición, es un espíritu de satisfacción y complacencia. Esta actitud no hace más que detener el progreso y la visión. Estamos bien como estamos, no cambiemos nada.

  1. Les contó su testimonio de la soberanía de Dios.

¿Qué tenemos para decir de Dios? SU TESTIMONIO.

  1. Respondió a los ataques.

Lo hizo espiritualmente, 2:20 » el Dios de los cielos, Él nos prosperará, y nosotros sus siervos, nos levantaremos y edificaremos.

La fe motiva, claro que sí. Es una motivación esencialmente personal y consiste en una comunicación eficaz.

Sécate las lágrimas… y avanza !

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”. Isaías 43: 18, 19

Nuevo Comienzo: «Modificación de una cosa para ponerla en el estado o estimación que antes tenía.» Dios desea que volvamos a una relación con Él como la tuvieron Adán y Eva en el comienzo. Una relación tan íntima y cercana donde podamos depender de Dios para todo lo que hagamos.

El hecho de que las cosas viejas hayan pasado, no significa que los problemas hayan quedado atrás. Pablo es testigo viviente de esto, ya que, cuando él fue alcanzado por gracia para ser una nueva criatura en Cristo, el Señor dice: “porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16)

Ayer ya es pasado, ¿Llorar por lo pasado, traerá resultados positivos?, no lo creo, y es que somos número uno para recordarnos del pasado y permitir que eso nos afecte para mal.

Tu mejor que nadie sabes que no te fue bien, que hubieras querido que las cosas fueran de otra manera, que nunca te imaginaste el resultado que daría todo lo que se veía venir, pero ya está, se dio, sucedió, las cosas se dieron no como pensaste, pero ahora el panorama es otro.

Quizá en algún momento te preguntes: ¿Por qué Dios permitió?, pero yo te invito a que puedas hacerte otra pregunta: ¿Qué decisiones o acciones tuyas propiciaron esto?, y es que a veces pareciera que le queremos echar la culpa a Dios por lo que nosotros mismos hemos decidido, como que Dios tuviera la culpa de que me haya equivocado o que las cosas me hubieran salido totalmente contrarias a como hubiera querido.

Y es que Dios no tiene la culpa de tus decisiones, tu eres libre de decidir qué es lo que quieres hacer o no, y eso también implica que cada decisión que tomes traerá consecuencias; buenas, si son decisiones buenas; malas, si son decisiones malas, lo más recomendable es ir delante del Señor y pedirle guianza y esperar a que pueda responder. Lastimosamente la mayoría de veces tomamos nuestras propias decisiones basados en lo que creemos que es lo correcto, olvidándonos de consultar a Dios y esperar una respuesta de Él.

Algunos otros se enojan con Dios porque dicen que le consultaron, y es que hay una gran diferencia entre consultar a Dios y esperar a que El responda a la consulta. La mayoría quizá pueda consultarle al Señor sobre algo en específico, pero son pocos los que esperan la respuesta de Dios para esa decisión y se dejan llevar por lo que creen que es lo mejor.

Por todo eso quizá últimamente te sientes un poco derrotado, como que al no salir las cosas como quisieras te has sentido defraudado y con un sentimiento de impotencia frente a todo, mas Dios en este día en especial a través de los versos que leímos al inicio te dice lo siguiente:

Primero, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, en pocas palabras, olvida de una vez por todas esos malos episodios, su voluntad no es que estés lamentándote todo el tiempo sobre “lo que hubiera sido”.

Segundo, “He aquí que yo hago cosa nueva…”, que difícil asimilar lo que Dios puede y quiere hacer, más cuando nuestra mente esta nublada por recuerdos del pasado, por eso el Señor en primera lugar nos insta a olvidar lo pasado, y ahora nos promete que “hará cosa nueva”. Y es que así es el Señor, mi Dios es un Dios de nuevas oportunidades, que a pesar de nuestros constantes errores está dispuesto a hacer nuevamente algo precioso en nuestra vida.

Tercero, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”, además de prometernos que hará algo nuevo, también nos recuerda su poder sobrenatural, en pocas palabras para El no hay nada imposible, lo que para nosotros puede ser algo que jamás podrá volver a ser, para Dios es de lo más fácil y lo puede volver a hacer y aun mejor que lo primero.

Hoy Dios quiere que olvides el pasado, te promete que hará algo nuevo y te confirma que su poder es un Poder Sobrenatural, frente a todo esto, ¿Por qué temer?, ¿Por qué dudar?, ¿Por qué desfallecer?, lo que Dios dice, lo cumple.

¡Vamos! es hora de levantarnos y comenzar a creer en lo que Dios puede hacer en nuestra vida, no limitemos el Poder de Dios, no pensemos que todo está perdido pues El hace de lo perdido algo NUEVO. Sonríe, sécate las lágrimas, date cuenta que tu Dios es un Dios Poderosos, Omnipotente y Soberano.

La Palabra que Dios quiere que tu mente y corazón guarden en este día es: “He aquí que yo hago cosa nueva”

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura {es}; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.

Ezequiel 11:19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

 

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