CDD Tu Casa

NUESTRO FUNDAMENTO DOCTRINAL

Nuestra Declaración de Fe

 

Creemos en Jesucristo, como Hijo de Dios Padre, verdadero hombre, concebido por el Espíritu Santo, y a quien según las Escrituras, le ha sido dada potestad en el cielo y en la tierra, y que está a la diestra de Dios Padre, colocado sobre todo principado y potestad, potencia y señorío y sobre todo nombre, no solo en este siglo sino en el venidero y que todas las cosas están debajo de sus pies, y que El es la cabeza de la Iglesia. El es nuestro Señor, Salvador y Redentor que murió crucificado, pero que resucito de entre los muertos y ascendió a los cielos. El es nuestro intercesor entre Dios y los hombres.

  1. Creemos en el Espíritu Santo, que procede y es de una misma sustancia del Padre y del Hijo, que es verdadero y eterno, omnisciente y omnipresente, que consuela enseña y santifica.
  2. Creemos en un Dios trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Todos son iguales en cuanto a su perfecta y suprema divinidad. En un solo Dios y Padre de todos, santo, infinito, vivo, verdadero, eterno, de infinito poder y sabiduría. Lleno de amor, bondad y misericordia, omnisciente, omnipotente e inmutable, perfecto, justo, creador de todas las cosas visibles e invisibles.
  3. Creemos en la Iglesia universal de Cristo Jesús, compuesta por todos los creyentes que han aceptado a Cristo Jesús como Salvador y Redentor de sus vidas, según lo establecen las Sagradas Escrituras.
  4. Creemos en la inspiración divina de las Sagradas Escrituras (La Biblia), la aceptamos como la palabra infalible de Dios y que contiene en el Antiguo Testamento con sus 39 libros y el Nuevo Testamento con sus 27 libros, todas las enseñanzas necesarias para la salvación de la humanidad.
  5. Creemos que Todos han pecado, y están destituidos de la gloria de Dios, y que el único medio para alcanzar la paz con Dios y la salvación, es por los méritos, muerte y sangre de nuestro Señor Jesucristo.
  6. Creemos en el Bautismo del Espíritu Santo, como una gracia y promesa para todos los creyentes en Cristo Jesús, acompañada de diversas manifestaciones expresadas en los dones del Espíritu Santo, que producen un efecto regenerador y transformador en la vida del creyente, conforme está establecido en las Sagradas Escrituras.

Por: CDD TU CASA «Iglesia Cristiana Evangélica”

 

 

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