Calles Godoy Cruz y Pedro García, San Antonio Oeste, Argentina
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Autosuficiencia o Siervos In-(útiles)

Iglesia Cristiana Evangélica

Domingo 22/10/23. Culto de Adoración a Dios lleno del Espíritu Santo, con muchos hermanos y hermanos que se dieron cita para vivir una noche sinceramente «inolvidable». Vivimos realmente una Fieste en el Señor, Un mensaje de poder, mucha Alabanza y Adoración y el Espiritu Santo trabando a pleno. Gracias damos a Dios por su tremenda presencia y respaldo hacia nuestra iglesia. Creémos en el poder sobrenatural guiando a iglesia de Jesucristo; Casa de Dios Tu Casa de San Antonio Oeste.  

AUTOSUFICIENCIA

¿Qué significa ser una persona autosuficiente? Que tiene u obtiene por sí mismo lo que necesita, bastándose a sí mismo sin depender de otros. Que habla o actúa como si fuera superior a los demás o como si no necesitara a nadie. SOLO JESÚS: La autosuficiencia implica el desarrollo de destrezas y habilidades en varios aspectos. “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52). ¿Qué significa la autosuficiencia en la Biblia? La autosuficiencia espiritual y temporal son ambas una parte integral del evangelio de Jesucristo. “La autosuficiencia, capacidad, compromiso, esfuerzo de proporcionar elementos espirituales y temporales indispensables para sostener la vida

 

HUMILDEMENTE ORGULLOSO: Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo. JUAN 13:8

 

   El hecho de que Pedro se negase a dejar que Jesús le lavase los pies es una imagen asombrosa de la necesidad humana de la limpieza que ofrece Jesús y el orgullo pecaminoso de aquellos que rechazan el ministerio de limpieza de Jesús. Las acciones de Pedro aparentemente fueron motivadas por la humildad. Puede usted imaginarse la incredulidad en su rostro cuando Jesús se le acercó, y él protestó, diciendo: “¡Señor, no me harás esto jamás!”. Da la impresión de que esta es una afirmación humilde.

 

 

   A primera vista da realmente la impresión de que la protesta de Pedro tiene su origen en su propio sentido de no ser digno ante Jesús. Pero si lo examinamos, se dará cuenta de que es realmente la expresión de un intenso orgullo personal. Pedro está ofendido por las acciones de Jesús porque sabe que, si él fuese un maestro, nunca consideraría el inclinarse de ese modo para lavarle los pies a alguien, porque era algo inferior a él. Esta es una reprensión a su propia suficiencia. No quiere que Jesús le lave los pies. Él se hubiese sentido satisfecho lavándole los pies a Jesús, pero es un insulto a su sentido de la independencia que Jesús hiciese cualquier cosa por él. Más adelante Pedro manifiesta este mismo orgullo cuando ofrece poner su vida por Jesús, porque no desea que Jesús ponga Su vida por él. Corta oreja a soldado-Niega a Jesus.

 

   Esta es una revelación del pecado del orgullo en nuestros propios corazones, que con frecuencia se disfraza de una apariencia de humildad, cuando nosotros realmente insistimos en nuestra autosuficiencia. No queremos admitirle a nadie que tenemos necesidad de nada, y eso es precisamente lo que está haciendo Pedro aquí. No quiere reconocer su necesidad de ser lavado y, especialmente, permitir que Jesús realizase un acto tan servil por él, que es algo que le humilla. De manera que Pedro es un ejemplo del orgullo en nuestros corazones que se resiste a que Jesús realice Su ministerio en nosotros.

 

   Es preciso que seamos totalmente humillados para que Dios pueda ministrarnos a nosotros. Es necesario que todo el orgullo humano sea eliminado ante Él antes de que podamos recibir lo que Dios quiere darnos de Su mano, y es ahí donde tenemos la lucha. Y cuando Jesús le explica: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”, Pedro se rinde de inmediato y va al otro extremo: “Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza”. En otras palabras, le pidió que le diese un baño entero.

 

¿Líderes autosuficientes o siervos (in)útiles?

Lc. 17:7-10. “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”. – Se escucha decir: ¡Necesitamos líderes! Parece como si nuestras iglesias evangélicas estuviesen en peligro de extinción a menos que seamos capaces de “fabricar” una generación de líderes que, como su propio nombre indica, estén delante, sean los primeros y los más importantes, dirijan, manden, controlen y gestionen los destinos del pueblo de Dios. Pero qué ocurriría si, de pronto, anunciásemos un “Retiro para siervos (in) útiles” ¡Exacto! la respuesta sería la que todos pensamos: “Se suspende por falta de inscripciones”. Jesús siempre tuvo presente que las personas olvidan lo que oyen, pero hacen lo que ven. Por lo tanto, convirtió la totalidad de su existencia en servicio a Dios y a los hombres. Jamás apeló a su posición, ni a su formación, ni a su condición para reclamar seguimiento. La contundencia de su ejemplo radicó exclusivamente en una vida disponible. Jesús no actuó nunca desde el poder impositivo, sino desde la ejemplaridad convincente. Por eso pudo hablar con absoluta autoridad sobre el servicio. “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” Mr. 10:45  “Vivimos un momento en el que se requieren más que nunca “siervos (in) útiles”. Mujeres y hombres que luchen, que se entreguen, que enfrenten el precio del seguimiento La historia la escriben los humildes incansables que ponen a disposición del Señor un espinazo que se dobla y una sonrisa que les impide perder el sentido de las proporciones. Porque el siervo del Señor no se presta jamás a la admiración pública. Prefiere, después de haberse puesto silenciosamente a disposición, concederse el título de “siervo (in) útil”. 

 

Fue precisamente un carácter envanecido el que privó al pueblo de Israel de alcanzar la tierra prometida (Hebreos 3:8-12). En lugar de reconocer la mano de Dios en su salida de Egipto, se sintieron agraviados. Los que por cuatrocientos años habían sido esclavos consideraban que merecían más y no quisieron seguir las instrucciones que Dios les había dado. Habían visto lo que Él era capaz de hacer, sin embargo, en su orgullo fueron endurecidos al punto de no creer en Aquel que los había librado de manos del faraón. Una vez que el yugo enemigo ya no reposaba sobre sus hombros se sentían autosuficientes y no contemplaban el obedecer otra cosa que sus propios impulsos. Que el Señor derrame de Su gracia y nos libre de la soberbia (Santiago 4:6 DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDES). Sea nuestro nombre olvidado para siempre, pero el de Cristo exaltado por los siglos

 

HAY MAS…. 

 

(MENSAJE PR. HORACIO LEÓN, EN CULTO DOMINGO 22/10/23, EN CDDTUCASA SAN ANTONIO OESTE)

 

 

 

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