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Una Visión Anticipada !

Iglesia Cristiana Evangélica

Cuál es tu sueño?

Los sueños son la palabra de Dios. … Según la Biblia, la mayoría de los sueños que tenemos es la forma que Dios tiene de comunicarse con nosotros, por lo que conviene prestar atención a todas las imágenes que aparecen

  ¿Cuál es la diferencia entre un sueño y un deseo? El deseo es una expectativa de recibir y el sueño es una expectativa de lograr. La gran diferencia entre los dos, es que el sueño tiene un camino que el deseo no tiene.

  Los sueños de contenido espiritual son comunes, y quienes los tienen despiertan con una sensación de bienestar y paz.

Lo que mantiene vivo a un hombre en medio de las circunstancias difíciles es tener la capacidad de soñar.

Dios quiere llevarte por un proceso de liberación, para que salgas de la cautividad emocional, mental, y espiritual, para que seas libre para soñar. La crisis económica puede hacer que la gente se acostumbre a vivir bajo unas circunstancias que son temporales. Y lo peor que puede pasar en medio de una crisis es que pienses que siempre va a ser así, y que hagas planes en tu vida, basados en algo que mañana podría cambiar.

Mucha gente ha dejado de soñar; han dejado de proyectarse basado en la manera en la que Dios los ve, para proyectarse basado en sus circunstancias actuales.

En Salmos 126, el salmista dice que, cuando Jehová haga volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan.

Para los cautivos en Babilonia, el sueño era retornar algún día a la tierra de sus padres. Allá quedaron esas montañas, esos valles; allá quedaron sepultados los padres. Allá quedaron tantas esperanzas tronchadas. Porque cuando vino el cautiverio todo fue ruina para ellos.

¡Casi setenta años transcurrieron desde aquellos lejanos días de la deportación a Babilonia! Los ancianos todavía lloraban por Sion. Salieron cuando eran jóvenes de quince, veinte años. Y han pasaron setenta. Muchos de ellos murieron en el exilio.

Quedaban algunas abuelas que, en las noches, les hablaban a sus nietos que nacieron en el cautiverio. Una nueva generación.

Habían adoptado costumbres de sus opresores. La lejana tierra de Palestina era para ellos una historia. Y las abuelas solían describirles la belleza de las colinas, la hermosura de los valles, la preciosidad del templo que había en Jerusalén, el Jordán con su curso sinuoso… Les hablaban de las hazañas de David, les contaban de la grandeza de Salomón. Y también de cómo el pueblo llegó a convertirse a la idolatría, hasta ser llevado al cautiverio. La gloria que alguna vez tuvo Jerusalén, ya no estaba allí. Arruinado el templo, desolada la ciudad santa.

características de esos que sueñan.

Los que sueñan tienen su boca llena de alegría; en su boca hay constante alabanza. Cuando una persona no es capaz de reír, y en su lengua no hay alabanza, y lo que hace es hablar negativo todo el tiempo, esa persona te deja saber que no está soñando.

Los soñadores viven en gozo, viven más allá de las circunstancias presentes.

Un sueño no es otra cosa que la oportunidad que Dios le da al hombre de subir a un nivel más grande, y mirar desde el mundo espiritual la proyección divina hacia las circunstancias presentes.

En Apocalipsis, antes de darle la revelación a Juan, Dios le dice: Sube aquí arriba. Así que, para recibir la revelación, tienes que verla desde el mismo lugar que Juan la vio: desde arriba. Juan vio la tierra desde el cielo, no el cielo desde la tierra.

En la biblia encontramos hombres como Noé, que fue un visionario, construyendo el primer crucero, cuando nunca había llovido.

Jacob, en medio de sus peores problemas, en vez de tener una pesadilla, tuvo un sueño. No tenía dinero, no tenía nada, acababa de engañar a su padre, estaba solo en el desierto, y cuando se acuesta a dormir, en vez de tener una pesadilla, lo que tiene es un sueño. Y no cualquier sueño, sino uno en el que Dios le dice que lo va a bendecir.

David soñaba con ser grande, con tener éxito, con la victoria; por eso cuando vio a Goliat no tuvo temor, porque él sabía cuál era su final, sabía para dónde iba.

José, en medio de su crisis, su sueño fue lo que lo mantuvo vivo.

Lo que mantiene vivo a un hombre en medio de las circunstancias difíciles es tener la capacidad de soñar.

Lo que te mantiene con vida es una visión, es saber que tu presente no es tu final, que no es lo último, sino que es temporario, y sobre todas las cosas, saber que tu futuro está en las manos de Dios y en las decisiones que tú tomes en el día de hoy.

No hay problema, ni dificultad, ni situación que pueda detener lo que hay dentro de ti.

Quizás en algún momento de tu vida has sentido que no sabes para dónde vas. Pero debes saber que Dios está buscando un remanente de personas que sean como los que dice el Salmos 126, que sean como los que sueñan, que su boca esté llena de risa, su lengua de alabanza, personas que entiendan que su vida no ha terminado, sino que Dios te quiere elevar por encima de todo lo que estás viviendo.

El supremo sueño de Dios es reunir todas las cosas en Cristo. Y el sueño de los creyentes, de los que amamos al Señor, es gozar de toda la plenitud de Cristo. No nos conformamos con menos que eso. Por eso, somos unos soñadores, somos los más soñadores de la tierra.

Este soñar, hermanos, en realidad requiere de desierto y de cruz. Todo sueño auténtico pasa primero por la cruz. Y así como el gusano en el capullo sueña con llegar a ser mariposa –lo cual toma su tiempo–, nuestro capullo no se abrirá hasta cuando el Señor lo abra para nosotros.

El sueño de Dios, el sueño de Cristo, y el sueño de los hijos de Dios. Una visión anticipada de lo que se hará realidad mañana.

  Los verdaderos soñadores tienen una actitud diferente al resto, las personas soñadoras andan pensando en su meta, mientras viven alimentan esa fe.

  El verdadero soñador vive con una sonrisa, con una mirada fija en Dios, el soñador vive expectante de su sueño, vive esperando la promesa.

   La fe es la certeza de lo que se espera (Hebreos 11:1), el verdadero soñador vive con esa misma certeza sobre su sueño, vive con esa fe de que sus sueños se harán realidad.

   Muchas personas tiene grandes sueños, pero el verdadero soñador no sólo vive con la esperanza, el soñador lucha por alcanzar su sueño.

   El soñador sabe que si está con Dios nada le es imposible, sabe que no importa el tiempo, Dios cumplirá (Habacuc 2:3).

   El soñador vive con esa actitud de vencedor, en el caso de José no importaba la prueba,   siempre era el mejor en donde estaba.

   Un verdadero soñador sabe perdonar, el soñador no guarda rencor  porque buscar agradar siempre a Dio, no sólo espera, se esfuerza día a día, vence los desánimos; el soñador tiene fe en su Creador.

 

Iglesia CDD TU CASA – Pr. Horacio León

 

 

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