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Nacidos para volar

Iglesia Cristiana Evangélica

NACISTE PARA VOLAR ALTO – Prov.23:7

Cierto día un hombre caminaba por el bosque y encontró un polluelo de águila. Al verlo desprotegido decidió llevárselo a su casa y lo puso en un gallinero. Estando allí, el polluelo aprendió a comer la misma comida que las gallinas y a conducirse como ellas. Un día, un hombre experto en zoología pasó por allí y le preguntó al propietario del gallinero, por qué tenía un águila encerrada en el corral.

Como le he dado la misma comida y siempre ha estado entre las gallinas, nunca ha aprendido a volar, respondió el propietario. Se comporta como ellas, así que ya no es un águila si no una gallina más.

Sin embargo, insistió el zoólogo, es un águila y tiene instinto de volar, y con toda seguridad, se le puede enseñar a hacerlo.

El zoólogo tomó en sus brazos suavemente al águila, y le dijo: Tú perteneces al cielo, no a la tierra, no eres gallina. Abre tus alas y vuela. El águila, sin embargo, estaba confundida y al ver que las gallinas comían, saltó y se reunió con ellas nuevamente.

Al día siguiente el zoólogo llevó al águila al tejado de la casa y la animó, diciéndole de nuevo: Eres un águila, abre las alas y vuela. Pero el águila saltó una vez más en busca de la comida de las gallinas.

El zoólogo se levantó temprano al tercer día y sacó al águila del corral y la llevó a una montaña. La elevó directamente hacia el sol. El águila empezó a temblar, a abrir lentamente las alas y, finalmente, con un chillido triunfante, voló, alejándose en el cielo.

   “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” 2 Corintios 2:14

Al ver nuestro pasado o el pasado de nuestros padres, pensamos que nuestra vida debe ser de la misma forma, sumergida en aquellas cosas que nos detiene a salir adelante posiblemente ha sido una cadena de pobreza y dolor, creyendo que nunca llegaremos a triunfar en la vida. Tomamos las mismas actitudes, el mismo pensamiento de negatividad el cual nos hace recaer en la misma forma de vivir y nos ciega a ver más allá de lo que Dios nos puede llegar a dar. Esa ceguera impide que nuestra fe actúe y el poder de Dios se manifieste en nuestra vida.

Dios como un buen Padre lo que espera de nosotros es que triunfemos en cada área de nuestras vidas. Que nada nos detenga y podamos vivir de la mejor manera cada día. No viviendo con la mirada baja viendo las circunstancias si no viendo al cielo con la fe puesta en él y llegar mucho más allá de lo que los demás han llegado.

SUPERANDO LO QUE NOS LIMITA

Tú tienes voluntad sobre tus propios pensamientos. La primera cosa que hay que vencer es el pensamiento, que te dice cuáles son tus limitaciones. Dice la Palabra: “En Dios haremos proezas”. El Salmo 150 dice: Lo alabamos por sus proezas. Dios hace sus proezas y yo debo hacer las mías. Nosotros no tenemos ningún problema con Dios, Él hace proezas, Él provocó un diluvio, ¿de quién fue la proeza? De Dios. Pero Noé hizo el arca, ¿de quién fue la proeza de hacerla? De Noé. El problema está en nosotros hacer lo que Dios nos ha llamado hacer.

Si Dios hubiera hecho el diluvio y Noé no hace el arca, nadie se hubiera salvado. Dios tiene que hacer proezas, pero también nos ordena a hacerlas.

Noé tuvo que vencer muchas cosas. Critica, presiones, diferencias de opiniones etc.. Para empezar, si nunca había llovido, no sabían lo que esto significaba.

Noé tuvo que vencer ideas en su mente sobre el límite que rompería Dios para luego, romper su propio límite personal. Dios es experto superando y retando los límites.

Todos tenemos límites. Los hermanos Wright, sabían que no podíamos volar; sin embargo, rompieron los límites e inventaron un avión. El papá de ellos era pastor, y decía que si Dios hubiera querido que voláramos, nos habría dado alas. Ellos pensaron conseguir volar. Superaron los límites de la opinión pública y familiar. Proverbios 23:7 Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.

Hay una expresión que dice: “Piensa que puedes y piensa que no puedes; en ambos casos tienes razón”. Tú decides qué pensar; tú piensas lo que quieres. Tu tienes voluntad sobre tus propios pensamientos.

La Biblia nos dice en que pensar no nos dice que pensad sino en que: Fil. 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Nadie puede romper los límites si quiere huir del sentimiento de presión. El sentir presión es inevitable?

Hay gente que entra a competir, dándose por vencido; que inicia el partido, creyendo que ya perdió. ¿Porque? Porque para ellos, es mejor abandonar una situación o un reto, que sentir la presión de tener que ganar. Si no sabes manejar la presión, no vas a poder romper tus límites.

Si quieres superar el límite, debes hacer lo que dice el Salmo 126: Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan. Dios nos hizo libre para soñar. El problema es que mucha gente es libre de las drogas, el alcohol, etc., pero luego, ya no sueña.
Pero el Salmo dice que seremos como los que sueñan. Nadie que es esclavo de un mal hábito puede soñar. Ejemplos:

Si eres drogadicto, tampoco, pues vas a destruir todo. Nadie que se mete a un mal hábito o que lo practica suele soñar como soñamos los que tenemos buenos hábitos.

Si tienes el hábito de honestidad, de decir siempre la verdad, sueña; seguramente, se van a lograr. Si estás estudiando, sueña en bendecir a tus familiares. Pero el que no estudia y es un vago, ¿qué va a sonar?

No podemos soñar a menos que seamos libres. Tú no eres libre del pecado hasta que nos te encuentras libre para pecar. La Biblia dice que éramos esclavos.

Si tienes el hábito de la pereza, de llegar tarde, tienes que hacer una de dos cosas: O cambias tus hábitos por buenos, o dejas de soñar. Porque no vas a soñar con una vida exitosa, si llevas una vida desbalanceada. Di: “Voy a tener buenos hábitos, sentimientos y pensamientos”.

Debes de dejar el pasado, porque sino, no vas a superar los límites.

Nadie que ve para atrás, maneja para adelante. ¿Ha probado manejar viendo por el retrovisor? En Isaías 54 dice: No temas, porque no serás avergonzado, aun los pecados de tu juventud, no los recordarás. Arrastrar el pasado no nos va a dejar tener un mejor futuro.

CDD TU CASA

 

 

 

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