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Poder de Dios en tu circunstancia (video)

Es importante dejarlo a Dios actuar en medio de tus circunstancias, por mas difíciles que puedan ser, nada habrá imposible para que nuestro Padre pueda derribarla.

Solo debemos de confiar plenamente, descansar de verdad en Dios, porque el ha prometido estar con nosotros SIEMPRE, todos los dias de nuestra vida.

 

 

Bendiciones. Pr Horacio de
CDD Tu Casa San Antonio Oeste

Sécate las lágrimas… y avanza !

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”. Isaías 43: 18, 19

Nuevo Comienzo: «Modificación de una cosa para ponerla en el estado o estimación que antes tenía.» Dios desea que volvamos a una relación con Él como la tuvieron Adán y Eva en el comienzo. Una relación tan íntima y cercana donde podamos depender de Dios para todo lo que hagamos.

El hecho de que las cosas viejas hayan pasado, no significa que los problemas hayan quedado atrás. Pablo es testigo viviente de esto, ya que, cuando él fue alcanzado por gracia para ser una nueva criatura en Cristo, el Señor dice: “porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16)

Ayer ya es pasado, ¿Llorar por lo pasado, traerá resultados positivos?, no lo creo, y es que somos número uno para recordarnos del pasado y permitir que eso nos afecte para mal.

Tu mejor que nadie sabes que no te fue bien, que hubieras querido que las cosas fueran de otra manera, que nunca te imaginaste el resultado que daría todo lo que se veía venir, pero ya está, se dio, sucedió, las cosas se dieron no como pensaste, pero ahora el panorama es otro.

Quizá en algún momento te preguntes: ¿Por qué Dios permitió?, pero yo te invito a que puedas hacerte otra pregunta: ¿Qué decisiones o acciones tuyas propiciaron esto?, y es que a veces pareciera que le queremos echar la culpa a Dios por lo que nosotros mismos hemos decidido, como que Dios tuviera la culpa de que me haya equivocado o que las cosas me hubieran salido totalmente contrarias a como hubiera querido.

Y es que Dios no tiene la culpa de tus decisiones, tu eres libre de decidir qué es lo que quieres hacer o no, y eso también implica que cada decisión que tomes traerá consecuencias; buenas, si son decisiones buenas; malas, si son decisiones malas, lo más recomendable es ir delante del Señor y pedirle guianza y esperar a que pueda responder. Lastimosamente la mayoría de veces tomamos nuestras propias decisiones basados en lo que creemos que es lo correcto, olvidándonos de consultar a Dios y esperar una respuesta de Él.

Algunos otros se enojan con Dios porque dicen que le consultaron, y es que hay una gran diferencia entre consultar a Dios y esperar a que El responda a la consulta. La mayoría quizá pueda consultarle al Señor sobre algo en específico, pero son pocos los que esperan la respuesta de Dios para esa decisión y se dejan llevar por lo que creen que es lo mejor.

Por todo eso quizá últimamente te sientes un poco derrotado, como que al no salir las cosas como quisieras te has sentido defraudado y con un sentimiento de impotencia frente a todo, mas Dios en este día en especial a través de los versos que leímos al inicio te dice lo siguiente:

Primero, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”, en pocas palabras, olvida de una vez por todas esos malos episodios, su voluntad no es que estés lamentándote todo el tiempo sobre “lo que hubiera sido”.

Segundo, “He aquí que yo hago cosa nueva…”, que difícil asimilar lo que Dios puede y quiere hacer, más cuando nuestra mente esta nublada por recuerdos del pasado, por eso el Señor en primera lugar nos insta a olvidar lo pasado, y ahora nos promete que “hará cosa nueva”. Y es que así es el Señor, mi Dios es un Dios de nuevas oportunidades, que a pesar de nuestros constantes errores está dispuesto a hacer nuevamente algo precioso en nuestra vida.

Tercero, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”, además de prometernos que hará algo nuevo, también nos recuerda su poder sobrenatural, en pocas palabras para El no hay nada imposible, lo que para nosotros puede ser algo que jamás podrá volver a ser, para Dios es de lo más fácil y lo puede volver a hacer y aun mejor que lo primero.

Hoy Dios quiere que olvides el pasado, te promete que hará algo nuevo y te confirma que su poder es un Poder Sobrenatural, frente a todo esto, ¿Por qué temer?, ¿Por qué dudar?, ¿Por qué desfallecer?, lo que Dios dice, lo cumple.

¡Vamos! es hora de levantarnos y comenzar a creer en lo que Dios puede hacer en nuestra vida, no limitemos el Poder de Dios, no pensemos que todo está perdido pues El hace de lo perdido algo NUEVO. Sonríe, sécate las lágrimas, date cuenta que tu Dios es un Dios Poderosos, Omnipotente y Soberano.

La Palabra que Dios quiere que tu mente y corazón guarden en este día es: “He aquí que yo hago cosa nueva”

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura {es}; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.

Ezequiel 11:19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

 

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Tóxicas o Edificantes?

GALATAS 5:7-9. Pablo después que les aclara que circuncidarse no les hace más espirituales; ni ser más santos para Dios; sino que el Espíritu de Dios es el que los ha salvado y los ha santificado; ahora procede a exhortarles fuertemente, y descalificando enérgicamente a los judaizantes. Los hermanos gálatas, corrían bien, ellos obedecían a Dios en el Espíritu. Eran confundidos por los judaizantes (amigos).

AMISTADES TÓXICAS O EDIFICANTES? No hay otra opción.

2da SAM.13 – Amnón, el hijo del rey David, tenía un amigo llamado Jonadab. Jonadab era un hombre muy engañoso. Después de seguir su sugerencia, Amnón cometió incesto y esto lo llevó a su muerte. Por lo tanto, es importante hacer un buen amigo. Aquellos que se hacen con nosotros no merecen la pena hacer amigos. Aunque se preocupan por nuestra carne, nos llevarán a un camino equivocado.

Aquellos que solo consideran nuestra carne no nos están ayudando realmente cuando hacemos algo mal. Debido a que no podemos darnos cuenta de nuestros problemas, necesitamos la edificación o el sustento de alguien para recordarnos que no debemos ser disolutos sino que debemos regresar ante Dios. Aquellos que pueden ayudarnos de esta manera, vale la pena hacer amigos.

Que el Señor nos conceda sabiduría para que podamos encontrar los buenos compañeros y evitar las MALAS COMPAÑÍAS

  • Proverbios 13:20 El que anda con sabios, sabio será; más el que se junta con necios será quebrantado.
  • 1 Corintios 15:33 No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Las malas compañías o malas amistades afectan a nuestra vida porque influyen activamente en nuestras percepciones, decisiones y hábitos. Esto nos obliga, de manera inconsciente a actuar y pensar de una manera determinada, la cual no cuestionamos y es nociva para el desarrollo.

Las malas influencias pueden llevar a involucrarse en situaciones de riesgo. Desde el punto de vista de la edad, las personas son especialmente vulnerables cuando son adolescentes y están en un momento de su vida en el que todavía están desarrollando su personalidad.

Pocas bendiciones en la vida cristiana son más grandes que poder cultivar amistades edificantes. 

Necesitamos a personas en nuestras vidas con las cuales caminar juntamente la carrera de la fe para la gloria de Dios. Personas que nos confronten cuando hemos pecado y nos animen a perseverar en la gracia. Personas a las cuales también podamos ayudar a abundar en fruto y gozarse en el Señor sobre todas las cosas.

Sin embargo, no todos los creyentes disfrutan de esta bendición. ¿Cómo podemos cultivar amistades edificantes? Estos son algunos consejos breves que pueden ayudarte:

Una fuerte herramienta es “servir” en tu iglesia con tus hermanos/as.

Debemos dejar de perder tiempo “no útil, en redes, e involucrarnos más en la iglesia, en CONGREGARNOS y ser parte de la familia de la fe. Vivir conforme a la Palabra, usando tus dones para servir a tu iglesia y siendo también edificado por ella (1 Pe. 4:10-11). En el camino encontraremos a otras personas que hagan lo mismo. Así es inevitable que surjan y crezcan las amistades edificantes en tu vida.

Si Queres tener compañeros de ruta en el camino de Dios tenes que andar por ese camino. Esos compañeros no van a estar afuera de ese camino viviendo como el resto del mundo. En otras palabras, no podes cultivar amistades edificantes sin rodearte de personas que están siendo edificadas por Dios.

En necesario MEDITAR en tu identidad en Cristo

Porque solo en El somos justificados y adoptados por gracia delante de Dios (Ro. 5:1; Ro. 8:15). Esto significa que no necesitas la aprobación de las personas para vivir con gozo y seguridad. ¡Ya tenes el “me gusta” del Dios creador del universo! Sin embargo, constantemente los cristianos podemos olvidar esta verdad. Cuando lo hacemos, es muy atractivo rodearnos de personas que siempre nos aprueban y nunca nos confrontan cuando es necesario.

No podemos tener amistades edificantes si no volvemos una y otra vez a Cristo para recordar nuestra identidad en Él. ¿Por qué? Porque las amistades edificantes son aquellas que nos sacan de nuestra zona de confort, nos ayudan a lidiar con nuestro pecado, y nos recuerdan constantemente quiénes somos en realidad y quién es Dios en verdad.

Nosotros debemos ser un amigo como Cristo

Una vez que estamos seguros y satisfechos en Dios —pues solo Él puede satisfacer nuestros corazones—, entonces podemos dejar de ser egoístas en nuestras amistades y reflejar más el carácter de nuestro Señor. No entablamos amistades edificantes buscando primeramente qué podemos obtener de ellas, sino qué podemos aportar siguiendo el ejemplo del Señor. Él, por su gran amor, se hizo hombre para comprarnos con su propia sangre (Hch. 20:28). Jesús fue a una cruz para obtener nuestra reconciliación cuando éramos sus enemigos (2 Co. 5:18). Ahora nos llama sus amigos: “Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).

Gálatas 3:1-5 «¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? MIS QUERIDOS HNOS/AS: toda la obra de Dios en nuestras vidas, toda bendición, todo progreso o avance, toda utilidad y todo servicio de adoración a Dios, todo milagro, todo don y toda gracia que nos ha sido o será dada es solo por fe, por el oir con fe.

 

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«La puerta de los caballos»

LA PUERTA Y TUS EMOCIONES: Hoy vamos a saber y empaparnos de la “Puerta de los caballos», a fin de alistarnos para el día de la batalla; Mas Jehová es el que da la victoria.” Prov. 21:31

 

Muchas veces creemos que la mejor manera de ser victoriosos es adaptando nuestra vida alrededor de todo lo que sucede. Si la mentira nos puede llevar al éxito, vamos y le damos la derecha a la mentira. Si la deshonestidad nos abre puertas para una conquista, y que si caminamos a su lado? Ahora, sera que actuando asi podremos realmente vencer?

 

La victoria ofrecida por “este mundo” siempre sera ilusoria. Es falsa, mentiras, y en vez de alegrías por las conquistas, quizá lloremos amargamente por haber obtenido “una victoria” no verdadera.

 

Solo hay una victoria que nos llenará de dicha y nos llevará a la victoria verdadera: la de la verdad, amor, verdad, honestidad, compasión, y recostar nuestra cabeza en la almohada y dormir en paz.

 

Ahora nos toca restaurar la puerta de los caballos, la cual también nos habla de restaurar un área en nuestra alma. “Ellos, pues, le echaron mano, y luego que ella hubo pasado la entrada de la puerta de los caballos de la casa del rey, allí la mataron”. 2 Cro. 23:15 Esta puerta se llamaba así, porque era la puerta  la cual usaban los jinetes cuando regresaban de la Guerra victoriosos, esta puerta daba justo al palacio demostrando su poderío, su fuerza y su grandeza. Los que restauran esta puerta pelean las batallas del Rey de reyes y Señor de señores, pero también deben recordar que las victorias son del Rey.

 

El caballo es un animal que simboliza en la palabra de Dios como una analogía de un instrumento de guerra. Siempre que veamos un caballo representado, debemos saber que es batalla a muerte. En el Templo de Jerusalén, había una puerta que tiene el nombre de Puerta de los Caballos.

 

El animal espiritual simboliza el entusiasmo personal, la pasión y el apetito de libertad. Entre todos los animales este es el que muestra una fuerte motivación que nos lleva a través de la vida.

 

Mientras que el Antiguo Testamento no deja una impresión positiva del caballo, sinónimo de potencia guerrera y de dominación, luego será, en cambio, el instrumento de Dios, sobre todo en las visiones apocalípticas de san Juan.

 

¿Para qué servía la puerta de los caballos? Esta puerta daba justo al palacio. El caballo nos habla de tres cosas: fuerza, valor y orgullo. Esta puerta es la puerta de nuestras victorias delante de Dios, y avergonzando al enemigo.

 

En el cuerpo humano esta puerta está representada en una zona especial del cerebro que se llama “el Hipocampo“; o sea el area de los caballos.

 

El haber descubierto o mejor dicho el haber Dios revelado esta puerta en el cuerpo, me maravilla y me emociona saber que Dios da a sus hijos esos secretos y nos ayuda a poder comprendernos mejor en nuestra Vida

 

El sistema límbico del cerebro consiste en un grupo de estructuras que dirigen las emociones y el comportamiento.

 

El hipocampo es una estructura del cerebro embutida profundamente en el lóbulo temporal de cada corteza cerebral. Es una parte importante del sistema límbico, de una región cortical que regule el estímulo, emoción, aprendiendo, y de la memoria. Estos tres emociones, aprendizaje y memoria se concatenan con fuerza, valor y orgullo.

 

Por eso es importante reparar esta puerta con Jesucristo. Si no es reparada entonces el orgullo podría dañar tanto nuestro ser.

 

¿Qué hemos aprendido en la vida? Si solo ciencia hemos aprendido, me temo que en este tiempo de Coronavirus no podremos soportar. Pero si nos hemos preparado con el aprendizaje de la palabra de Dios, nos hemos llenado las emociones de Dios y se las entregamos a Él y podemos cantarle, adorarle, arrodillarnos a Él.

 

Entonces el orgullo sería eliminado de nuestro ser y podremos ser personas que vivamos con nuestra Fe férrea en Jesucristo y no dependemos de nosotros, ni de nuestra emociones sino de Dios quien es quien da la victoria.

 

Espero que el saber sobre esta puerta pueda bendecir su vida y le ayude a aprender de la palabra de Dios y memorizar textos de la palabra y pueda citarla en su vida y compartirla a otros.

 

Lea este salmo: (Salmos 20:5-9) “Nosotros cantaremos con gozo por tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera. Que el SEÑOR cumpla todas tus peticiones. Ahora sé que el SEÑOR salva a su ungido; le responderá desde su santo cielo, con la potencia salvadora de su diestra. Algunos confían en carros, y otros en caballos; más nosotros en el nombre del SEÑOR nuestro Dios confiaremos. Ellos se doblegaron y cayeron; pero nosotros nos hemos levantado y nos mantenemos en pie. ¡Salva, oh SEÑOR! Que el Rey nos responda el día que clamemos.”

 

Ahora les este otro: Isaías 31:1-3 “¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! En los caballos buscan apoyo, y confían en los carros porque son muchos, y en los jinetes porque son muy fuertes, pero no miran al Santo de Israel, ni buscan al SEÑOR. Pero Él también es sabio y traerá el mal, y no se retractará de sus palabras; sino que se levantará contra la casa de los malhechores y contra la ayuda de los que obran iniquidad. Pues los egipcios son hombres, y no Dios, y sus caballos son carne, y no espíritu; el SEÑOR, pues, extenderá su mano, y el que ayuda tropezará, y el que recibe ayuda caerá.”

 

En nuestra guerra espiritual debemos armarnos de toda la armadura de Dios; pero nuestra fuerza debe estar en el Señor y en el poder de su fuerza.

 

Los medios hay que usarlos, pero después de todo, nuestra seguridad y salvación son solamente del Señor.

 

Si esta puerta no funciona, el orgullo, las emociones, nos traicionaran. Nuestra inserción en “el mundo” no será facil, y lamentablemente, si seremos presa facil para satanás.

 

Nuestro poder no viene de nuestras propias fuerzas, sino de la presencia de Dios y de la unción del Espíritu Santo. Pablo descubrió ese secreto y por eso ya con la puerta de los caballos restaurada pudo decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13.

 

Hoy declaramos y proclamamos, nuestra «puerta» es restaurada por el poder de Dios. Y no será por nuestras fuerzas ni virtudes, sino por el poder del unigénito Rey de Reyes y Señor de Señores. Amen.

 

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