Tóxicas o Edificantes?

GALATAS 5:7-9. Pablo después que les aclara que circuncidarse no les hace más espirituales; ni ser más santos para Dios; sino que el Espíritu de Dios es el que los ha salvado y los ha santificado; ahora procede a exhortarles fuertemente, y descalificando enérgicamente a los judaizantes. Los hermanos gálatas, corrían bien, ellos obedecían a Dios en el Espíritu. Eran confundidos por los judaizantes (amigos).

AMISTADES TÓXICAS O EDIFICANTES? No hay otra opción.

2da SAM.13 – Amnón, el hijo del rey David, tenía un amigo llamado Jonadab. Jonadab era un hombre muy engañoso. Después de seguir su sugerencia, Amnón cometió incesto y esto lo llevó a su muerte. Por lo tanto, es importante hacer un buen amigo. Aquellos que se hacen con nosotros no merecen la pena hacer amigos. Aunque se preocupan por nuestra carne, nos llevarán a un camino equivocado.

Aquellos que solo consideran nuestra carne no nos están ayudando realmente cuando hacemos algo mal. Debido a que no podemos darnos cuenta de nuestros problemas, necesitamos la edificación o el sustento de alguien para recordarnos que no debemos ser disolutos sino que debemos regresar ante Dios. Aquellos que pueden ayudarnos de esta manera, vale la pena hacer amigos.

Que el Señor nos conceda sabiduría para que podamos encontrar los buenos compañeros y evitar las MALAS COMPAÑÍAS

  • Proverbios 13:20 El que anda con sabios, sabio será; más el que se junta con necios será quebrantado.
  • 1 Corintios 15:33 No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Las malas compañías o malas amistades afectan a nuestra vida porque influyen activamente en nuestras percepciones, decisiones y hábitos. Esto nos obliga, de manera inconsciente a actuar y pensar de una manera determinada, la cual no cuestionamos y es nociva para el desarrollo.

Las malas influencias pueden llevar a involucrarse en situaciones de riesgo. Desde el punto de vista de la edad, las personas son especialmente vulnerables cuando son adolescentes y están en un momento de su vida en el que todavía están desarrollando su personalidad.

Pocas bendiciones en la vida cristiana son más grandes que poder cultivar amistades edificantes. 

Necesitamos a personas en nuestras vidas con las cuales caminar juntamente la carrera de la fe para la gloria de Dios. Personas que nos confronten cuando hemos pecado y nos animen a perseverar en la gracia. Personas a las cuales también podamos ayudar a abundar en fruto y gozarse en el Señor sobre todas las cosas.

Sin embargo, no todos los creyentes disfrutan de esta bendición. ¿Cómo podemos cultivar amistades edificantes? Estos son algunos consejos breves que pueden ayudarte:

Una fuerte herramienta es “servir” en tu iglesia con tus hermanos/as.

Debemos dejar de perder tiempo “no útil, en redes, e involucrarnos más en la iglesia, en CONGREGARNOS y ser parte de la familia de la fe. Vivir conforme a la Palabra, usando tus dones para servir a tu iglesia y siendo también edificado por ella (1 Pe. 4:10-11). En el camino encontraremos a otras personas que hagan lo mismo. Así es inevitable que surjan y crezcan las amistades edificantes en tu vida.

Si Queres tener compañeros de ruta en el camino de Dios tenes que andar por ese camino. Esos compañeros no van a estar afuera de ese camino viviendo como el resto del mundo. En otras palabras, no podes cultivar amistades edificantes sin rodearte de personas que están siendo edificadas por Dios.

En necesario MEDITAR en tu identidad en Cristo

Porque solo en El somos justificados y adoptados por gracia delante de Dios (Ro. 5:1; Ro. 8:15). Esto significa que no necesitas la aprobación de las personas para vivir con gozo y seguridad. ¡Ya tenes el “me gusta” del Dios creador del universo! Sin embargo, constantemente los cristianos podemos olvidar esta verdad. Cuando lo hacemos, es muy atractivo rodearnos de personas que siempre nos aprueban y nunca nos confrontan cuando es necesario.

No podemos tener amistades edificantes si no volvemos una y otra vez a Cristo para recordar nuestra identidad en Él. ¿Por qué? Porque las amistades edificantes son aquellas que nos sacan de nuestra zona de confort, nos ayudan a lidiar con nuestro pecado, y nos recuerdan constantemente quiénes somos en realidad y quién es Dios en verdad.

Nosotros debemos ser un amigo como Cristo

Una vez que estamos seguros y satisfechos en Dios —pues solo Él puede satisfacer nuestros corazones—, entonces podemos dejar de ser egoístas en nuestras amistades y reflejar más el carácter de nuestro Señor. No entablamos amistades edificantes buscando primeramente qué podemos obtener de ellas, sino qué podemos aportar siguiendo el ejemplo del Señor. Él, por su gran amor, se hizo hombre para comprarnos con su propia sangre (Hch. 20:28). Jesús fue a una cruz para obtener nuestra reconciliación cuando éramos sus enemigos (2 Co. 5:18). Ahora nos llama sus amigos: “Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).

Gálatas 3:1-5 «¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe? MIS QUERIDOS HNOS/AS: toda la obra de Dios en nuestras vidas, toda bendición, todo progreso o avance, toda utilidad y todo servicio de adoración a Dios, todo milagro, todo don y toda gracia que nos ha sido o será dada es solo por fe, por el oir con fe.

 

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