Renovación, Reconocimiento y Aprobación

ISASIAS 40:27-3 El pueblo de Dios es reprendido por su incredulidad y desconfianza en Dios. Que recuerden que tomaron los nombres de Jacob e Israel, de alguien que encontró a Dios fiel a él en todos sus estrechos. Y llevaban estos nombres como un pueblo en pacto con Él. Muchos temores tontos desaparecerían antes de investigar las causas. Es malo tener pensamientos malvados en nuestras mentes, pero peor convertirlos en malas palabras.

 

Hay ocasiones en la vida en que la desilusión, el agotamiento y la desesperanza se apoderan de nosotros y sentimos una pesada carga que no nos deja seguir hacia adelante. Cada uno de nosotros conoce de estos momentos, momentos en que nos sentimos sin fuerza para enfrentar los problemas de la vida cristiana.

 

Son momentos en los cuales podemos decir como el salmista: «Abatida hasta el polvo esta mi alma»; o como el profeta Elías sentarnos bajo el enebro y decirle el Señor: » basta ya, oh Jehová, quitame la vida». Realmente hay momentos en la vida en los cuales Dios nos parece remoto, desinteresado y la Biblia no tiene sentido para nosotros.

 

¿Cómo levantarse espiritualmente?

La generación de Isaías se enfrentó a días devastadores. Serían llevados cautivos. Vivirían en el exilio. En dicha experiencia se hundirían emocional y espiritualmente. Cuando miraban el largo camino de vuelta a casa se quejaban de no tener la fortaleza para hacerlo. Pensaban que Dios le estaba pidiendo que hicieran algo imposible. En este pasaje el profeta señala un camino para salir de este vacío.

 

¿Como levantarse espiritualmente? ¿Cuál es, entonces, la clave para el fortalecimiento espiritual que Dios nos presenta en este pasaje? Está compuesta de tres elementos: un conocimiento renovado de Dios, un reconocimiento de nuestra condición y una apropiación personal de Dios.

  1. El fortalecimiento espiritual demanda un conocimiento renovado de Dios. vs. 28

Si Tozer tuvo razón cuando afirmo que lo más importante en la vida es entender quien es Dios, la generación actual esta en serios problemas. Hoy nuestra forma de ver a Dios son mayormente, de acuerdo con nuestra preferencia. El problema del pueblo de Israel radicaba en que habían quitado su vista de Dios y se centraron en ellos mismos.

 

(vs.27) La razón por la cual el profeta nos presenta a Dios en su majestad es para que entendamos que tenemos un Dios Todopoderoso y suficiente para socorrernos en nuestra debilidad.

 

«Vuestro conocimiento de Dios es demasiado humano», dijo Lutero a Erasmo de Rotterdan. Necesitamos renovar nuestra visión de Dios. El dios en el que decimos creer ser ha vuelto intrascendente. Es un dios que podemos manipular; es un Dios que no nos hace temblar, que no nos anima a levantarnos y venir a su casa a adorarle con todo el corazón.»

 

Daniel dijo: «el pueblo que conoce a su Dios se esforzara y actuara» y el mismo Señor dijo: «y esta es la vida eterna que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado». En el versículo 28 hay cuatro atributos de Dios que son piedras fundamentales para esta vida.

 

Dios es eterno. » no habéis oído que el Dios eterno es Jehová» Por ser eterno no conoce el cambio, ni la decadencia. Porque es intemporal puede ayudarme en mi corto tiempo.

 

Dios es infinito. «que creo los confines de la tierra» Cuando decimos que Dios es infinito queremos decir que EL no conoce limite. Dios es inconmensurable, o sea, no se puede medir. No hay límites a su presencia. No hay lugar donde El no pueda ser hallado. Porque es ilimitado puede ayudarme en mi poco espacio.

 

Dios es inagotable. «no desfallece ni se fatiga con cansancio» Dios es incapaz de fatiga o de debilidad. Porque Dios es inagotable, puede ayudarme en mi agotamiento.

 

Dios es inescrutable. «Su entendimiento no hay quien lo alcance» ISASIAS 55:9

La mente y el entendimiento de Dios son insondables y están más allá de todo escrutinio. Por ser inescrutable su inteligencia, no hay quien pueda frustrar sus designios.

  1. El fortalecimiento espiritual demanda un reconocimiento de nuestra condición. vs. 28,30

 

Hay una verdad que sala a relucir en estos versículos y es que Dios otorga su poder a hombres y mujeres agotados. Dios demanda de nosotros que reconozcamos nuestra incapacidad, El suplir nuestra necesidad. Este es el modo especial en que Dios obra.

 

Envió un aguijón a Pablo que lo abofeteaba, lo avergonzaba y humillaba. Pablo rogó a Dios tres veces que lo quite de el, pero el Señor le contestó: «bástate mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad».

 

El aprendió a gozarse en la debilidad porque como dijo: «cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Corintios 12:10). Este es el mismo Pablo que aprendió a decir: «todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Filipenses 4:13). Lo más selecto y fuerte de nosotros necesitamos de ese poder. Desfalleceremos alguna vez en la lucha de la vida. Aún queda un tercer elemento:

 

III. El fortalecimiento espiritual demanda una apropiación de Dios. vs. 31

La condición para aquellos que quieren tener nuevas fuerzas es «esperar en Jehová». Todo el capítulo ha enseñado la locura de confiar en la «carne» o en los ídolos, haciendo ver al pueblo que su sabiduría consiste en volver a Jehová de todo corazón. Los que esperan en Jehová son los que creen que EL le puede liberar y esperan que de cumplimiento a sus promesas.

 

Esperar no es pasivo, sino un ejercicio activo y vigilante que absorbe el poder de Dios. «Esperar» no sugiere que nos sentemos ahí a esperar sin hacer nada. Significa «tener esperanza», acudir a Dios para todo lo que necesitamos. Es como un niño que viene donde su padre con un juguete desinflado, esperando que su aliento lo llene de nuevo.

 

La expresión «nuevas fuerzas» se refiere a un «intercambio», como quitarse una ropa vieja y ponerse una nueva. Nosotros cambiamos nuestra debilidad por su poder. Cuando esperamos delante de Él, Dios nos capacita para levantar alas cuando hay una crisis, para correr cuando los desafíos son abundantes, y caminar fielmente en medio de las exigencias de la vida diaria. El no ata las águilas al suelo, ni hace a otros volar mas alto de lo que pueden.

 

Conclusión: Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el señor esta la fortaleza de los siglos. (Isaías 26:4).

 

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