La realidad de Jesús, es la tuya?

No caben dudas que nuestro deber es vivir la realidad que vivió Jesús en la tierra, cumpliendo, sintiendo cada uno de los frutos del Espíritu en propia vida. «Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” Gálatas 5:16

 

Los frutos del Espíritu son una manifestación del Espíritu Santo en nuestras vidas. Él mismo es quien los pone en nuestro corazón y con ellos representamos la realidad de Jesús en nosotros, los cuales son descritos en la Palabra de Dios.

 

  1. Frutos del Espíritu – Amor

Conocemos el amor verdadero amor cuando conocemos realmente a Jesús. Es allí donde nos damos cuenta del auténtico y único significado del amor. Por amor se hacen muchas cosas; el ejemplo está en que Cristo fue a la cruz por amor a nosotros y no hay un mayor sacrificio de amor que el que hizo Dios (Juan 3:16).

 

Pero el fruto del amor que tenemos no solo es el amarlo a Él, es amar a todos los que están a nuestro alrededor. Porque con ese mismo amor con que Dios nos ha amado, es el mismo amor con que debemos amar a otros sin importar las circunstancias (1 Juan 4:16).

 

El amor debe abundar en nuestro corazón, por eso no debemos subestimar un sentimiento tan poderoso como este. Aún si actualmente este término se haya subestimado tanto, no dejemos que el amor se disipe de nuestro corazón.

 

  1. Frutos del Espíritu – Gozo

Otra virtud que manifestamos cuando caminamos con el Espíritu Santo, es el tener un gozo en nuestra alma. Este tipo de gozo o alegría es diferente, no se trata de estar felices SIEMPRE o tener sonrisa en nuestro rostro; es mucho más que eso. Es una emoción constante, es un sentimiento que permanece todo el tiempo en nosotros aun en medio de los problemas. Un estado del alma que debería estar siempre en nuestra vida.

 

El gozo viene cuando dejamos que el Espíritu Santo tome el control de nuestra vida, dejamos que él nos guíe y nos lleve por el camino de la rectitud. Somos felices y estamos tranquilos porque sabemos y tenemos la plena seguridad de que el que nos guía, cuida de nosotros. Y aun cuando todo está mal o los problemas de la vida nos golpean, debemos mantener ese fruto, porque es el que nos da una esperanza de que todo va a estar bien, si confiamos en Dios (Santiago 1:2-3).

 

  1. Frutos del Espíritu – Paz

Para tener paz, primero debemos tener fe, porque de nada sirve no tener fe si nuestro corazón todo el tiempo está angustiado por alguna razón. Por eso, lo primero que se demanda para vivir una vida tranquila es tener fe en Dios.

 

Ya teniendo la fe abundando en nuestro corazón, podemos empezar a vivir un estado de tranquilidad y calma absoluta, porque creemos que Dios tiene el control de nuestras vidas. Esa paz de la que hablamos no solo debemos tenerla nosotros, sino que, debemos transmitirla a todos a nuestro alrededor.

 

Porque la paz es un sinónimo de armonía, y si todos decidimos dejar que esa paz y armonía reinen en nuestras vidas, entonces el mundo sería un lugar mejor y todos seríamos mejores personas.

 

De hecho, la Biblia también menciona que los hijos de Dios debemos ser reflejo de la paz. Es decir, personas tranquilas, que no son conflictivas ni buscadoras de pleitos, aún en situaciones de tribulación, permanecen en calma (Mateo 5:9).

 

4. Frutos del Espíritu – Paciencia

“antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias”. 2 Corintios 6:4

 

La paciencia solo se desarrolla cuando pasamos por los peores momentos de nuestra vida, y es donde el Señor prueba nuestro corazón.

 

Muchos de nosotros solemos ser impacientes porque queremos tenerlo todo ya, y en muchas de esas ocasiones pasa lo contrario. Sentimos que las cosas se demoran más, o que Dios no ha escuchado nuestra oración y empezamos a debilitar nuestra fe porque olvidamos que todo se hace en el tiempo de Dios.

 

Dios quiere que podamos mantener nuestra posición y firmeza siempre, en el mejor y en el pero tiempo, por eso la paciencia es una virtud que se compone de esperanza y fe para los que creen con todo su corazón.

 

5. Frutos del Espíritu – Benignidad

“La benevolencia del rey es para con el servidor entendido; mas su enojo contra el que lo avergüenza”. Proverbios 14:35

 

La solidaridad va ligada a la benignidad, pues son similares. Y cuando digo que están ligadas es porque no podemos ser buenas personas si no eso no nace en nosotros. Sin embargo, todo lo que hacemos o deseamos hacer viene directamente por orden de nuestro corazón ya que es él quien nos impulsa a hacer las cosas. Por eso cuando el Señor mira nuestras acciones, mira la intención con las que la hacemos, y si esas acciones son las correctas, entonces él nos bendecirá y pondrá su favor sobre nosotros para que sigamos adelante haciendo lo que a él le agrada.

 

6. Frutos del Espíritu – Bondad

“Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros”. Romanos 15:14

 

El deseo de Dios desde un principio ha sido que podamos mantener una buena relación los unos con los otros, y que nuestros corazones estén llenos de cosas buenas. Claramente el mundo ha cambiado mucho y de esa misma forma nuestra manera de pensar. Hemos distorsionado el significado de la bondad y de la gentileza y los hemos reemplazado por el egoísmo y la prepotencia.

 

Pero en ningún momento esta cualidad ha perdido su valor. Solo nosotros tomamos la elección de ser bondadosos o no. Todo nace en nuestro corazón, somos dueños de él, así que nadie nos obliga a hacer algo, en cambio, somos libres de hacer lo que mejor nos parezca, y con el tiempo nuestros resultados definirán si hicimos lo correcto o no.

 

7. Frutos del Espíritu – Fe

“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Marcos 9:23

Toda nuestra relación con Dios se basa en la fe que tengamos en él.

 

Cuando Jesús dice que “todo es posible”, no lo dice por lo que nosotros podamos hacer, lo dice por lo que la fe pueda hacer en nosotros y por lo que Dios puede hacer en nosotros.

 

No olvidemos nunca que a dondequiera que vayamos es Dios quien nos abre las puertas, es Dios quien nos levanta en la dificultad, es Dios quien brilla en la oscuridad, y es Dios quien nos ayuda a vencer y hacer que todo sea posible

 

8. Frutos del Espíritu – Mansedumbre

“Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”. Tito 3:2

 

Puede que Dios habite en nosotros, pero quien toma la decisión de hacer algo, somos nosotros, por lo que si somos amables o generosos o gentiles con otras personas es porque nosotros mismos hemos decidido hacerlo de corazón y es lo que más vale en una persona. Mayor aún en estos tiempos donde la generosidad y el amor son escasos.

 

9. Frutos del Espíritu – Templanza

Podemos ser grandes personas, ricas, prósperas o bendecidas, pero nada de eso sirve si no tememos a Jehová. Un ejemplo de esto es Salomón, quien siendo rey de Israel y teniéndolo todo, puso su confianza en Dios y tuvo temor de él.

 

Y cuando Dios vio en él un corazón íntegro, decidió bendecirlo en gran manera y darle mucho más de lo que esperaba. Así es Dios con los que le aman y le temen.

 

En su Palabra, Dios nos dice que la templanza es ser moderados. También lo podemos ligar a la cordura, a ser calmados y ser sabios en nuestras decisiones. Además, en el libro de Proverbios se menciona que el principio de la sabiduría es el temor a Dios (Proverbios 1:3-7).

 

No podemos vivir una vida cristiana sin tener los frutos del Espíritu de Dios en nosotros. Cada fruto que tenemos es una semilla que plantar y solo depende de nosotros hacerla germinar en este mundo o no.

 

Si caminamos con Dios entonces debemos prepararnos porque viviremos una vida llena de cosas hermosas y veremos la mano del Señor actuando en nuestro favor.

 

CDD TU CASA Pr Horacio León