Dios conoce tus límites

DIOS CONOCE TU LIMITE. Cuál es tu tormenta?

«Den gracias a Dios en cualquier circunstancia. Esto es lo que Dios espera de ustedes, como cristianos que son»1 Tesalonicen 5:18.

 

Cuando las circunstancias difíciles llegan, lo primero que muchos se preguntan es ¿Por qué me sucede esto a mí? En los malos momentos la gente espera que Dios les de una explicación del porqué de la situación.

 

Muchos argumentan«Señor yo te sirvo, yo me porto bien, entonces ¿por qué me pasa esto a mí?» Incluso, hay quienes se preguntan en qué han fallado para que tal mal les acontezca.

 

El apóstol Pablo expresó: «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese»1 Pedro 4:12.

 

Entiéndase que ninguna cosa sucede fuera de la voluntad de Dios; Él conoce todo lo que ocurre y tiene un propósito tanto para las cosas buenas como para las malas.

 

«para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo»1 Pedro 1:7.

 

Muchos grandes hombres de la Biblia pasaron por situaciones desfavorables, entre ellos Job, quien después de perderlo todo expresó que es necesario recibir de Dios tanto lo bueno como lo malo. Dando a entender que las cosas no siempre van a estar bien, pero que es necesario aceptar que todo proviene del Señor.

 

«Pero Job le respondió: —No digas tonterías. Si aceptamos todo lo bueno que Dios nos da, también debemos aceptar lo malo. Y a pesar de todo lo que le había sucedido, Job no pecó contra Dios diciendo algo malo»Job 2:10.

 

«Dios conoce tu límite» «Ninguna situación es más fuerte que tú, Dios comprende tu límite y sabe que el peso que llevas, es exactamente el que puedes soportar».

 

Dios sabe cual es la capacidad de cada persona, pues dice en su palabra que Él no pone cargas imposibles de soportar, sino que a cada uno da de acuerdo a su capacidad, como lo dice en 1 Corintios 10:13.

 

Por muy fuerte que sea la situación Dios espera que las personas acepten su voluntad y que decidan confiar en Él, esto implica rechazar las quejas y las murmuraciones y agradecer a Dios por todas las cosas tanto buenas como malas.

 

    Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios que le permitiera mandar sobre la naturaleza para que -según él– le rindieran mejor sus cosechas, ¡Y Dios se lo concedió!

 

Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.

 

Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

 

Pero Dios le contestóTú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan”.

 

Muchas veces nos sucede como a este campesino, queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, sin nada de problemas, cosa que no está mal, pero a veces es necesario «las tormentas para limpiar aquello que impida una buena cosecha».

 

El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas y las hacen crecer.

 

Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías, por chubascos pasajeros.

 

LO IMPORTANTE NO ES HUIR DE LAS TORMENTAS, SINO TENER FE Y CONFIANZA EN QUE PRONTO PASARÁN Y NOS DEJARÁN ALGO BUENO EN NUESTRAS VIDAS.

 

Habacuc 3:17-19: «Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos; aunque mienta la obra de la oliva, y los labrados no me den ni para mantenerme. Aunque las ovejas sean quitadas de la majada y no haya vacas en los corrales; con todo eso yo me alegraré en el Señor y me gozaré en el Dios de mi salvación. El Señor es mi fortaleza… y me hará andar sobre alturas». Habacuc es uno de los profetas menores, y si hay algo curioso en este libro es que, a diferencia de los otros profetas, este fue el profeta que hablo con Dios, y Dios le respondió, a diferencia de los otros profetas que hablaron de lo que Dios les dijo que hablarán. Propósito: Mostrar como el profeta resolvió su problema de fe, frente a las aparentes dificultades que obstaculizan el cumplimiento de las promesas de Dios. Estas dificultades son abordadas y solucionadas a la luz de la permanente revelación de Dios; y el profeta cierra su profecía con un salmo de gozosa confianza.

 

Nahúm 1:7 «Bueno es Dios para fortaleza en el día de la angustia; y conoce á los que en él confían.» Isaias 43:2 «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.»

 

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